Esta es una de las claves del estudio «El papel de la innovación en el nuevo modelo económico español» elaborado por la Cátedra UAM-Accenture en Economía y Gestión de la Innovación, con la colaboración de AETIC.

La convergencia de las tecnologías, las comunicaciones y la innovación parecen ser las respuestas más acertadas para luchar contra la falta de competitividad y la baja productividad, según asegura el estudio «El papel de la innovación en el nuevo modelo económico español» elaborado por la Cátedra UAM-Accenture en Economía y Gestión de la Innovación, que ha contado con la colaboración de AETIC.
«La I+D es un ingrediente de proceso que puede conducir a la puesta en el mercado de innovaciones, pero no el único. La innovación requiere de muchos otros componentes: financiación, gestión, formación, comercialización o colaboración», según Paloma Sánchez, Catedrática en Economía Aplicada en la Universidad Autónoma de Madrid y Directora de Cátedra UAM-Accenture en Economía y Gestión de la Innovación.
El estudio de UAM-Accenture señala que «la innovación es la capacidad de convertir ideas en negocios para así aumentar la producción y, por ende, la productividad y la competitividad. La innovación introduce novedades, suele concentrarse en ciertos sectores y es un factor diferencial entre empresas, regiones o países».
En España hay sectores que desarrollan tecnología punta con posibilidades de futuro (TICs, biomedicina y biotecnología, sector aeroespacial) pero la UNAM-Accenture advierte que «es preciso prestar atención al conjunto de sectores tradicionales de nuestra economía, aquéllos en los que España es competente pero no suficientemente competitiva: calzado, turismo, textil, transportes y logística, automoción y energía, entre otros».
Para mejorar la capacidad innovadora de España no es suficiente con incrementar la actividad de las 12.000 empresas que investigan y las 42.000 que innovan. El estudio asegura que la gran empresa sabe bien lo que tiene que hacer y, de hecho, ya lo hace, pero «las PYMES deben ser el objetivo de atención y apoyo constante. Este colectivo demuestra hasta ahora escasa conciencia de los beneficios económicos que conlleva la innovación, tiene dificultades para obtener financiación, desconoce los apoyos fiscales a la innovación y requiere gran esfuerzo en la cualificación y desarrollo profesional de sus directivos», explica Juan Pedro Moreno, socio de Accenture y presidente del consejo directivo de la Cátedra UAM-Accenture en Economía y Gestión de la Innovación.
Las PYMES deben ser el objetivo de atención y apoyo constante. Este colectivo demuestra hasta ahora escasa conciencia de los beneficios económicos que conlleva la innovación, tiene dificultades para obtener financiación y requieren gran esfuerzo en la cualificación y desarrollo profesional de sus directivos.
Para paliar esta situación, el estudio propone mejoras en el modelo educativo actual, no sólo incrementando los recursos y el foco en el desarrollo de innovación y creatividad sino, también estimulando que la función de profesores e investigadores sea desarrollada por los mejores y se instaure una cultura del esfuerzo, aumentando el nivel de exigencia para la promoción a un estadio superior.
El bajo nivel educativo general de la población española se refleja en el nivel medio de los directivos empresariales: el 36% de los directivos tiene un nivel educativo bajo, el 25% medio y el 39% alto. Estos porcentajes comparan con el 17%, 41% y 42% respectivamente de la media de la Unión Europea. «Sin olvidar la atención a los conocimientos básicos, el desarrollo de competencias contribuirían a la preparación de futuros emprendedores innovadores», sostiene el estudio.
Para innovar también se necesita que el uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones por las PYMES y los hogares españoles sea generalizado. «La mejor manera de hacer realidad la Sociedad de la Información es mediante la extensión de la Administración Telemática a todos los ciudadanos, algo que todavía está lejos de que ocurra y que el DNI digital podría, por tanto, acelerar», propone Jesús Banegas, presidente de AETIC.
