La Cumbre del G20, la expectativa de una nueva arquitectura financiera internacional

El Gobierno británico será el anfitrión del encuentro que buscará fijar los caminos para superar la crisis internacional.

 


 

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El 2 de abril, los representantes de las veinte principales economías desarrolladas y emergentes del mundo se reunirán en Londres para celebrar la Cumbre del G20, un encuentro que despierta múltiples expectativas sobre los caminos que se habrán de seguir con el propósito de construir una nueva arquitectura financiera internacional y hacer frente a lo que algunos califican como la peor crisis económica después de la Segunda Guerra Mundial.

El anfitrión de este evento, el primer ministro británico, Gordon Brown, espera que la Cumbre ofrezca un nuevo acuerdo global que sirva para recuperar la economía mundial desde tres principios clave: el impulso de la demanda, la puesta en marcha de planes de estímulo fiscal y la estabilización de los bancos.

El Reino Unido ha mostrado su interés porque el encuentro no se limite a una simple declaración de principios, sino que aporte soluciones, puesto que está consciente de que los mercados financieros estarán pendientes de los resultados y responderán en función de las medidas que se adopten.

Por su parte, los presidentes de Francia, Nicolas Sarkozy, y el de Estados Unidos, Barack Obama, esperan que la Cumbre fije objetivos ambiciosos y tenga como resultados decisiones concretas para definir una nueva regulación financiera internacional, reforzar la gestión económica y apoyar la demanda mundial.

Pese a esta coincidencia, EE. UU. y Europa han sostenido diferencias sobre la manera de resolver la crisis; mientras que el país norteamericano opta por la reactivación económica, los europeos se inclinan por concentrarse en la reforma del sistema financiero. Europa ha rechazado con firmeza los llamamientos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de EE.UU. pidiendo un esfuerzo adicional para reactivar la economía mundial y se han limitado a aceptar la financiación de algunos proyectos en el campo energético.

Sin embargo, cabe destacar que durante su visita a Brasil, el primer ministro británico, Gordon Brown, advirtió que es necesario inyectar un «mínimo» de 100 mil millones de dólares al sistema financiero internacional para impulsar el comercio exterior, medida necesaria para salir de la crisis. Brown afirmó que la caída de comercio es el «más reciente» efecto adverso de la crisis e incidió en que las exportaciones van a caer en todo el mundo por primera vez en 30 años.

Otra de las preocupaciones centrales de la Cumbre será el responder a los nuevos desafíos económicos sin caer en el proteccionismo, sino manteniendo un sistema comercial y financiero abierto, según los objetivos del Gobierno británico. Asimismo, se espera que las medidas que se adopten no comprometan los Objetivos de Desarrollo del Milenio ni la lucha contra el cambio climático.

Londres también confía en que la Cumbre ayude a impedir que la recesión global sea profunda y prolongada, se evite la deflación y la caída de las inversiones, especialmente en los países en desarrollo.

A esta Cumbre también asistirán representantes de la Comisión Europea (CE), la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (NEPAD), la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN), la Comisión de la Unión Africana, y los responsables del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y las Naciones Unidas (ONU).