Especial China
En un Estado uni-partidista como China, el entorno político tiene un impacto muy fuerte sobre el desarrollo económico y social del país.
En general, hay un consenso en cuanto al objetivo del desarrollo económico de China hacia una economía de mercado. Las principales diferencias de opinión surgen respecto al grado de intervención del Estado en la economía, pero no existe ninguna posibilidad de volver al viejo sistema de planificación. El problema político más importante, y también el principal obstáculo para el desarrollo económico de China, es la existencia de poderosos grupos de interés vinculados a las empresas estatales, ministerios, gobiernos locales, o una combinación de éstos. Dichos grupos son expertos en el uso de argumentos político-ideológicos destinados a proteger sus propios intereses y a mantener inalterado el estado de las cosas, con el objetivo último de enriquecerse. En este sentido, los desplazamientos del poder a los gobiernos locales es uno de los principales riesgos políticos que presenta el país asiático, puesto que ésto derivará en tensiones entre las distintas provincias, según señala InterChina Consulting en un informe sobre «La Realidad Económica y Social de China». La consultora también considera muy probable una guerra comercial con Estados Unidos y Europa, cuyos gobiernos, bajo la presión de sus electorados, empiezan ya a ejercer presión sobre China. InterChina considera que, en dos años, Europa presentará medidas anti-dumping contra el gigante amarillo. Por otra parte, es poco improbable que se levante un conflicto con Taiwán, porque significaría la destrucción de ambas economías.
Según InterChina, con Hu Jintao en el poder, se va a producir un cambio en el desarrollo político y de las perspectivas económicas, pasando de una sociedad orientada al crecimiento económico hacia lo que el partido denomina «Sociedad Armoniosa», es decir, ya no se va a hablar del crecimiento a cualquier precio. Esto se verá reflejado en una apuesta del gobierno por reducir el crecimiento del PIB a un 7%; en un incremento de la protección al Medio Ambiente en los planes de inversión del Estado; en la creación de un estado sanitario y hospitalario sostenible; y en la lucha contra la dispar distribución de la riqueza entre zonas urbanas y rurales y contra el paro.
Perspectivas económicas
Para el 2007, se prevé que China presente un crecimiento entre 10 y el 12%, con un cambio estructural: la partida Inversión se reducirá al 45% actual; la partida Balanza Comercial se verá reducida en su contribución global (las exportaciones bajarán a un +10% y las importaciones aumentarán a un +20%); aparecerá, por primera vez en la historia de la China capitalista, el Consumo Doméstico como una partida significativa; la inflación se situará entre el +4 y el 5% y el RMB, entre 5-8%.
Las perspectivas de China a medio plazo (2009) para Interchina son de un crecimiento continuado del 8-10%, mientras que a largo plazo (2010-2020) se prevé una ralentización del crecimiento hasta el 5-6% pero sin llegar a caer en una crisis. Hacia el 2020, China será la segunda economía mundial.
Los factores que podrán desestabilizar la realidad social serán el desempleo y la corrupción, con un riesgo subyacente de protestas generalizadas a largo plazo.
Respecto a las perspectivas empresariales, China ha decidido que no quiere seguir siendo un exportador de bienes de bajo consumo. De hecho, ya ha empezado a destruir su propia industria textil, recurriendo a Vietnam como centro de reestructuración del país asiático. Además, China quiere convertirse en un país de consumo, lo que va a generar grandes posibilidades de inversión para las empresas extranjeras. Para los inversores, los sectores más productivos van a ser: Infraestructuras y Medio Ambiente, Energía, Distribución y Minorista, Servicios (financieros, seguros, medioambientales) e industria (componentes, mecanizado y máquina herramienta). El incremento del nacionalismo chino, las barreras de entrada, el aumento de los costes operativos y la rotación de personal son los grandes retos a los que tendrán que enfrentarse las compañías extranjeras.
Lo que está cambiando
En 2006, se produjo un gran aumento del proteccionismo económico y del apoyo gubernamental a las empresas chinas. Las nuevas políticas de proteccionismo industrial, la normativa sobre adquisiciones y fusiones y la Ley de la competencia (en preparación) van a tener un gran impacto. Las empresas extranjeras deberán adaptarse a esta nueva situación: existencia de grupos de presión, resurgimiento del modelo de empresas mixta y el «First Mover Advantager».