La Administración Trump impone un arancel del 15% al polisilicio y componentes solares para frenar la dependencia de China

Fotografía de archivo libre de derechos creada por Laura Ockel en Unsplash.

Guerra Comercial EE. UU.-China

Washington ha anunciado la imposición de un arancel del 15% y un precio mínimo a las importaciones de polisilicio, materia prima clave para paneles solares y semiconductores. La medida, que entrará en vigor en diciembre, busca proteger la industria nacional estadounidense frente al dominio chino y podría generar distorsiones en el mercado europeo con impacto en las empresas españolas.


El Gobierno de Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, ha oficializado un nuevo capítulo en su estrategia de protección comercial con la imposición de un arancel del 15% y un precio mínimo a las importaciones de polisilicio y sus derivados. Este material es un componente crítico tanto para la fabricación de paneles solares como para la industria de los semiconductores, dos sectores considerados estratégicos para la seguridad nacional estadounidense.

Según un decreto firmado el pasado jueves y comunicado por la Casa Blanca, la medida entrará en vigor el próximo 4 de diciembre de 2026. El objetivo explícito es revitalizar la producción nacional y reducir la vulnerabilidad de la cadena de suministro estadounidense, actualmente dominada por China. Las estadísticas de BloombergNEF señalan que el gigante asiático controlaba el 96% de la capacidad mundial de producción de polisilicio en 2024, mientras que Estados Unidos apenas representaba el 0,8%.

La nueva regulación establece un precio mínimo de importación de 21 dólares por kilogramo para el polisilicio en bruto y de 100 dólares por kilogramo para lingotes y obleas. En el caso de los componentes fotovoltaicos, las células solares importadas tendrán un precio base de 0,22 dólares por vatio, y los módulos, de 0,38 dólares por vatio. La Administración también ha advertido de que restringirá las importaciones a aquellas empresas que intenten acumular existencias antes de la fecha de entrada en vigor para eludir las tarifas.

Reacciones encontradas en la industria y el impacto energético

La medida ha sido recibida con opiniones divergentes. Fabricantes con inversiones en suelo estadounidense, como Hanwha Qcells, han celebrado la decisión, afirmando a través de su consejero delegado, Andy Park, que «abrirá el camino para más inversiones». Compañías productoras de polisilicio en EE. UU., como Hemlock Semiconductor (subsidiaria de Corning) y la alemana Wacker Chemie, son las principales beneficiarias teóricas de esta política proteccionista.

Sin embargo, diversas asociaciones del sector de la energía solar han alertado de que la producción nacional de polisilicio es insuficiente para cubrir la demanda interna. Los críticos argumentan que el encarecimiento de los componentes importados no solo elevará los costes de los parques solares y los precios de la electrónica de consumo, sino que también podría ralentizar la modernización de la infraestructura energética. Este freno llega en un momento crítico, con la demanda de electricidad disparada por el crecimiento exponencial de la inteligencia artificial. En el primer trimestre de 2026, Estados Unidos instaló 7,8 gigavatios de capacidad solar, lo que representó el 60% de toda la nueva capacidad de generación eléctrica del país.

Impacto en la cadena de suministro global y en España

Aunque la medida se circunscribe al mercado estadounidense, sus efectos colaterales se sentirán a nivel global, con especial repercusión en Europa y, por extensión, en España. El principal riesgo para el mercado europeo es un posible desvío de comercio: los productos fotovoltaicos de origen asiático que ya no puedan competir en Estados Unidos buscarán mercados alternativos, siendo la Unión Europea el destino más probable. Este escenario ejerce una presión considerable sobre los fabricantes europeos, incluidos los españoles, que podrían enfrentarse a una competencia de precios intensificada que merme su rentabilidad.

Para las empresas españolas del sector solar, tanto fabricantes de componentes como desarrolladores de proyectos, la decisión de Washington introduce un factor de volatilidad en los precios globales de los módulos y tensiona aún más una cadena de suministro ya compleja. Asimismo, la medida podría forzar a Bruselas a evaluar sus propias políticas de defensa comercial para evitar que el mercado único se convierta en el destino principal de los excedentes asiáticos. En el ámbito de los semiconductores, la estrategia estadounidense refuerza la tendencia hacia la regionalización de la producción, un factor que podría influir en el desarrollo de iniciativas europeas como el PERTE Chip español.

Esta acción se enmarca en una serie de investigaciones de seguridad nacional impulsadas por la Administración Trump bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial, que ya ha afectado a industrias como el acero, el aluminio o los automóviles, y que mantiene bajo escrutinio a sectores como los drones, las turbinas eólicas y los productos farmacéuticos.

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