España y Malta mantienen unas cordiales relaciones basadas en antiguos vínculos históricos. Basta darse una vuelta por La Valletta para percibir la huella de España en la isla: el Albergue de Castilla, el Albergue de Aragón y la Cotonera son ejemplos de esta relación.
Actualmente se registra un interés creciente en España por la realidad maltesa. El comercio bilateral, que se mueve en niveles aún modestos, entre otras razones debido a la pequeña dimensión de la realidad maltesa (una población de 390.000 habitantes), está, sin embargo, experimentando una evolución creciente en los últimos años. Así, el pasado año, entre enero y noviembre, el comercio bilateral ascendió a 231 millones de euros, de los que 194 millones fueron exportaciones españolas (con un incremento de 116% respecto a 2001) y 37 millones importaciones (con un incremento del 57% respecto a 2001).
También en el sector inversión se ha producido una tendencia positiva en los últimos años, centrada fundamentalmente en el sector turístico, con las operaciones realizadas por los Grupos Sol Meliá y Barceló. Por otra parte, Dragados participó como socio en el Grupo Alterra en el proceso de privatización del Aeropuerto Internacional de Malta, sin embargo, no logró finalmente ganar el concurso.
Este creciente interés del sector económico y financiero español por Malta se justifica por las ventajas que ofrece este país que, aunque pequeño, goza de un sistema político y jurídico estable, situado geográficamente en el centro del Mediterráneo y con magníficas relaciones con ambas orillas de la cuenca. Tiene también una mano de obra cualificada y de alta formación. Caso prosiguiera en el futuro el proceso de privatizaciones, sin duda Malta atraería la atención de inversores extranjeros, motivados por las ventajas señaladas; sectores como el turístico, de telecomunicaciones, financiero y energía pueden convertirse en el futuro próximo en focos de atracción para la inversión internacional y española. Acuerdos como el de Promoción y Protección recíproca de Inversiones, ahora en negociación, contribuirán a reforzar el marco jurídico bilateral y las garantías para los inversores de ambos países.
Sin duda, determinante en la evolución de la realidad maltesa sería su entrada en la Unión Europea, que supondrá una profunda transformación y modernización del país. A la UE Malta aportaría, entre otras cosas, su potencialidad como país situado en el centro del Mediterráneo, con una especial sensibilidad por la realidad de esta región y sus magníficas relaciones con todos los países del área. En el marco del proceso de preadhesión de Malta a la UE, conviene subrayar la cooperación que España ha ofrecido a este país mediante la participación en dos programas de hermanamiento (mecanismo orientado a facilitar la adaptación de los aparatos administrativos al acervo de Bruselas) y mediante la organización de seminarios como el organizado en 2001, por el Fondo Español de Garantía Agrícola sobre la aplicación de los instrumentos de la Política Agrícola Común.
España ve con gran interés la posibilidad de unala incorporación de Malta a la UE, aunque la decisión definitiva corresponde únicamente al pueblo maltés. España apoyará a Malta en la decisión que soberanamente adopte y espere que contribuya a intensificar los vínculos que nos han unido durante siglos y que, como indicaba, se están incrementando de forma gradual en todos los sectores de interés mutuo. ::
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