El director general del Banco de Pagos Internacionales, participó de un desayuno en ADEA, en donde habló de los desafíos de la economía mundial. Agregó que la entidad que dirige está trabajando para reducir su endeudamiento y reducir riesgos en el sector.

El que fuera gobernador del Banco de España y actual director general del Banco de Pagos Internacionales, Jaime Caruana, se presentó en el Desayuno extraordinario de ADEA, en donde opinó sobre la situación económica a nivel internacional y los principales retos a seguir.
En primer lugar establece a los ajustes fiscales como uno de los pasos principales. «Es muy importante que se hagan los ajustes fiscales porque están relacionándose con los temas financieros, que son los otros dos retos», dijo Caruana.
En este sentido, el segundo reto, «más a corto plazo», es continuar con los ajustes a nivel global necesarios en el sistema financiero. «Ésta es una crisis que requiere ajustes de balances tanto en el sector financiero como en el sector real», indicó Caruana.
El tercero, más a medio y largo plazo, consiste en modificar la regulación financiera «de manera que la probabilidad y la intensidad de este tipo de crisis se reduzcan y se evite que haya una nueva crisis y, si la hay, que sea con menor intensidad y menos coste del que hemos tenido», dijo el ejecutivo. «La recuperación actual es modesta, desigual, según las diversas circunstancias de cada país, que hacen que el impacto y salida sean diferentes, pero todavía los riesgos en el crecimiento son importantes», agregó.
Jaime Caruana afirmó que existen tres retos principales en la economía internacional: realizar ajustes fiscales, continuar con balances y ajustes del sistema financiero global, y modificar a futuro la regulación financiera.
Caruana definió a las crisis como parte del sistema económico. «Hay que estar preparado. Cuando suceden algunas tan costosas como la actual, es fundamental sacar las lecciones para evitarlas y disminuir el coste».
El director general del Banco de Pagos Internacionales dijo que desde la entidad «estamos viviendo la consecuencia de un periodo largo de crecimiento basado en un excesivo endeudamiento. El ajuste que se tiene que hacer es el de reducción en la toma de riesgos y en los excesos de endeudamiento. Hemos sufrido un exceso financiero en este último ciclo y estamos viviendo el ajuste correspondiente. Las entidades financieras tienen que reducir su endeudamiento, lo que implica evolucionar hacia un mayor capital y modelos de financiación más estables, que sean más acordes con el modelo de negocio que quieran seguir», explicó.
«De lo que se trata es de que los bancos centrales y las entidades supervisoras tengan mayores instrumentos a la hora de evitar la acumulación de riesgos en las épocas de bonanza y evitar siguientes crisis. La regulación es una de las piezas de la arquitectura financiera a la hora de prever y tratar de evitar las siguientes crisis», concluyó.