Tuvo pérdidas del orden de 25.233 millones de euros
La multinacional estadounidense General Motors cerrará a finales del próximo julio la única planta ensambladora de automóviles que tiene en Chile, debido a la «falta de competitividad» que a su juicio existe en ese país, según anunció la compañía.
La empresa, que hasta el momento es la única compañía que opera una planta de armado de vehículos en este país, clausurará dentro de cuatro meses las instalaciones que posee en Arica, a 2.051 kilómetros al norte de Santiago, en las que ha producido 250.000 unidades desde que se puso en marcha en 1974.
La multinacional, que recientemente anunció que en 2007 tuvo unas pérdidas netas de 38.700 millones de dólares, (25.233 millones de euros), las mayores en la historia de un fabricante de automóviles, emplea directamente en Chile a más de 400 personas a través de la planta de Arica y de sus oficinas administrativas, ubicadas en Santiago.
En un comunicado, la multinacional argumenta que Chile «no ofrece condiciones estructurales favorables a la manufactura de vehículos de manera competitiva», aunque resalta que «las políticas de libre mercado han resultado en beneficios significativos para la economía y los consumidores chilenos».
La directora general de General Motors Chile, Julie T. Beamer, añadió que la competencia que supone la venta en Chile de vehículos de distintas marcas y países obliga a la empresa a concentrar su producción, aprovechar las economías de escala, beneficiarse de los incentivos regionales y tributarios y desarrollar una estructura de proveedores.
Según la multinacional, General Motors ha sido desde 1983 el líder de ventas del sector de la automoción en Chile, con más de 500.000 unidades vendidas, y va a seguir comercializando la camioneta Chevrolet D-Max, una de las más vendidas en el país.