
D. Pascal Personne
Director General de Euler Hermes Crédito
Durante los últimos años, hemos asistido a un impresionante avance en lo que a internacionalización y globalización del negocio se refiere. Compañías de todos los sectores han dado el salto a otros mercados para hacer crecer su negocio y aumentar la competitividad buscando otras áreas de interés para sus productos. Los nuevos mercados emergentes han contribuido mucho a ello, en gran medida debido al ahorro de costes, pero también a las posibilidades de crecimiento para las empresas más allá de las fronteras nacionales.
Sin embargo, esta apertura a nuevos mercados acarrea riesgos difíciles de controlar que hacen necesario contar con una gestión de riesgos adecuada que, en la mayoría de los casos y en especial cuando se trata de pymes es difícil de realizar internamente. La gestión del crédito se convierte en algo crucial para las compañías y es una herramienta estratégica para captar nuevo negocio. Unos buenos términos de crédito mejoran las relaciones con los proveedores y son signo inequívoco de salud financiera y buena reputación.
El seguro de crédito es una herramienta de apoyo al comercio nacional e internacional que evita riesgos innecesarios para las empresas. Durante los últimos años, el sector ha registrado un importante crecimiento debido sobre todo a la internacionalización y a la creciente especialización de las compañías.
Este ramo del seguro ha contado con un enorme potencial de crecimiento en los nuevos mercados de Europa y Asia, pero en general en todo el mundo, ya que es un elemento vital para las empresas, que necesitan un respaldo que les cubra en caso de problemas a la hora de cobrar sus deudas. Contar con una cartera de clientes de calidad es fundamental para la perennidad de una empresa, más aún en situación de ralentización económica y crisis generalizada, que acentúa el riesgo de impago e insolvencia.
En un contexto económico incierto y en evolución, asegurar el desarrollo empresarial con el control de riesgos es una eficaz protección de cara al futuro. Todas las empresas tienen que hacer frente a un recrudecimiento de la siniestralidad, y es aquí donde el seguro de crédito demuestra todo su valor de protección.
El seguro de crédito actúa como un barómetro de la situación, desarrolla una labor de prevención a través de la vigilancia y el control constante del estado financiero de los riesgos -o clientes- de sus asegurados para evitar, en la medida de lo posible, una situación final de impago que pueda deteriorar de forma importante la solvencia de la compañía. Y es que un alto porcentaje de empresas con problemas de impago acaban en liquidación o en quiebra, y prevenir es anticiparse al riesgo.
Proteger el cash flow y la rentabilidad de las empresas es el principal objetivo del seguro de crédito, más aún en el actual contexto económico mundial. Para asegurar y optimizar el desarrollo empresarial, es primordial ofrecer un servicio a la medida de las necesidades de cada cliente para mitigar o minimizar al máximo el riesgo de impago.
El seguro de crédito otorga a la empresa información sobre el estado financiero de su cartera comercial, la clasifica según criterios financieros objetivos y, además, la vigila de manera permanente para detectar posibles anomalías que puedan perjudicar el cobro de las ventas. Esa labor de control la desempeña un equipo de analistas de riesgos que analiza, selecciona y vigila a los clientes de sus asegurados, actualizando periódicamente la información financiera para controlar la evolución de sus índices de solvencia.
La prevención, el primero de los pilares del seguro de crédito, es una labor importantísima que en Euler Hermes, número uno mundial con casi un 36% del mercado, se realiza de forma local, con un modelo de negocio basado en la proximidad regional y la especialización sectorial para evaluar los riesgos con máxima precisión y garantía. Este modo de operar, proporciona un conocimiento sin igual sobre las compañías y sobre las políticas y las distintas situaciones económicas y las prácticas comerciales de los principales mercados mundiales. Si a pesar de la labor de prevención, la compañía registra un impagado, entra en juego el segundo pilar del seguro de crédito: la gestión de recobro.
Una correcta gestión de recobro refuerza la imagen del acreedor y, por ello, es muy importante que se realice de forma profesional, primero de forma amistosa y después, en caso necesario, judicial. Y si finalmente no se consigue cobrar la deuda, la compañía de seguro de crédito indemniza la pérdida asegurada. En estos momentos, en los que sufrimos las consecuencias de la crisis de liquidez en nuestras economías, el crédito proveedor vuelve a tener una máxima importancia en el desarrollo y la perennidad de los negocios. Asimismo, facilitando las operaciones comerciales y el crecimiento rentable y sostenido de las empresas, el seguro de crédito se consolida como una herramienta indispensable hoy en día.