Felipe González se mostró partidario de una regulación más ágil y efectiva
Los ex mandatarios Ricardo Lagos, Felipe González, Julio María Sanguinetti y Romano Prodi recomendaron a Latinoamérica «hablar con una voz» en foros globales ante la crisis y tratar que los paquetes multimillonarios aprobados en la región se ejecuten con eficacia.
«El hecho de que estén México, Brasil y Argentina actuando en el nivel del G-20 (países emergentes y desarrollados) plantea un tremendo desafío a Latinoamérica», señaló el chileno Ricardo Lagos en la apertura del foro «México ante la crisis, qué hacer para crecer», inaugurado el martes en la capital mexicana.
Ante legisladores mexicanos, Lagos recordó que hace unos años esta región no valía «un 15%» en el Grupo de los Veinte (G-20), que en noviembre pasado comenzó a debatir salidas a la crisis financiera en una cumbre en Washington, a la que seguirá otra en Londres el 2 de abril.
«Sé que es muy difícil un nuevo Bretton Woods. A lo mejor más modestamente se va a tratar de ajustar las instituciones que salieron de Bretton Woods a la realidad actual», indicó.
En el mismo acto, el ex presidente del gobierno español Felipe González abogó por que haya en Latinoamérica «respuestas reformadoras» para evitar problemas de la magnitud de los de hoy, ante los cuales «los márgenes de maniobra nacionales son muy estrechos».
«La pandemia, el ‘tsunami financiero internacional’ es propio de un sistema financiero global (…) que hace diez años (…) exigía reformas porque estaba funcionando como un casino financiero sin reglas», apuntó.
El ex gobernante español se mostró partidario de una regulación más ágil y efectiva, y contrario a la idea de que el mercado se autorregula y de que el mundo de la política no debe entrometerse en él.
«Sigo defendiendo al mercado, pero no puedo aceptar que todo sea mercado. Me parece un error grave», agregó.
Para el líder socialista español, la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca conlleva el advenimiento de «un nuevo orden económico y financiero» y otro «de seguridad internacional» que se construirán previsiblemente desde otra perspectiva que vaya más allá del «multilateralismo puro».
En este sentido, González se mostró a favor de «un regionalismo abierto», con agentes como la Unión Europea (UE) y una Latinoamérica más unida.
En opinión del ex primer ministro de Italia Romano Prodi, posiblemente a largo plazo el futuro de esta región pase por más comercio interamericano y por una alianza entre Brasil y México.
«A mi modo de ver hace falta una iniciativa entre ellos de forma que no exista uno solo que domine, sino dos países corresponsables que tomen a cargo el futuro del continente», apuntó.
Finalmente, Julio María Sanguinetti, ex presidente de Uruguay, dijo ser partidario de sentar desde ya las bases de lo que será un mundo posterior a la crisis, en el que América Latina debe tener su espacio y que definitivamente será global.
«La globalidad no es el resultado de la decisión de nadie, ni del plan estratégico de ninguna potencia», sino el «inevitable resultado del progreso científico de la humanidad», expresó.
Sanguinetti se pronunció a favor de que el Estado reasuma en todo caso un papel de «regulador» capaz de estimular las conductas «eficientes», y señaló que hay que trabajar más en educación y capacitación de los trabajadores, además de dar prioridad al empleo y la seguridad.
«No nos engañemos. No hay posibilidad de crecimiento en nada sin inversión, nacional, extranjera, de donde sea. Nunca se crece sin inversión», concluyó.