Eva Hrozcová, Corresponsal de MONEDA ÚNICA en Praga Las elecciones libres 2002 o la pérdida de la paciencia o de la memoria

En los tiempos del comunismo rígido circulaba el chiste: «¿Sabe usted cuáles son los enemigos jurados de la agricultura socialista? La primavera, el verano, el otoño y el invierno». Asímismo le gustaría a uno en el comienzo del siglo XXI exclamar: «¿Sabe usted cuál es el enemigo mortal de los electores en la República Checa? ¡La libertad!».

Históricamente, la participación más baja en las elecciones con un 58% que ha sorprendido incluso a los más pesimistas. Y es que en las últimas elecciones del año 1998, hubo un 74% y en las primeras elecciones libres después de la revolución, en el año 1990, hasta un 96%, lo que casi recordaba el 100% de participación obligatoria durante la farsa electoral cuando todo el mundo estaba obligado a entregar su voz solamente al partido comunista y no ir a las elecciones significaba los castigos y la persecución de por vida. Este año, el 40% de la participación ya en el primer día de las elecciones y las colas delante de las urnas daban la impresión de que al elector checo le importa acentuadamente el destino de su país.

No obstante, detrás del silencio significativo del 42% de los habitantes no se oculta ni el fútbol, ni el periodo de verano, ni la salida a los chalets. Tampoco se trata aquí sólo de la ignorancia, el escepticismo, la resignación o la desconfianza en los políticos. Al 42% de los callados podríamos llamarlos «humillados e insultados», concretamente engañados por «el contrato de oposición» entre la derecha de ODS y la izquierda de CSSD.

Los fenómenos del despecho y la rebeldía se marcaban de la misma manera en aquel 58% de los electores, de los cuales una quinta parte – delante del horror pasmado de sus compatriotas – votaba al partido comunista como si les hubieran privado del juicio o la memoria… Si esa quinta parte pretendía así despertar a la derecha y a la izquierda del letargo, más bien su acción ha recordado un suicidio en masa de una secta, que a una votación democrática.

De modo que las 5ª elecciones libres han resultado de la siguiente manera: CSSD – 30,20%, ODS – 24,47%, KSCM (los comunistas) – 18,51% y Coalición (democristianos y la Unión de la libertad) – 14,27%. Éstos son los partidos que de los 28 (1 partido se retiró antes de las elecciones) llegarán al parlamento (hay que conseguir como mínimo un 5% de los votos). El boicot de los partidos grandes y el hambre de cambio redundaron en la votación por los partidos pequeños, de los cuales el apoyo más grande de los electores lo adquirió el Partido de los Candidatos Independientes (2,78%) y el Partido de los Verdes (2,36%). Estos dos y los 22 restantes adquirieron juntos el 12% de los votos.

Casi el mismo día, cuando en Francia la derecha estaba celebrando su triunfo, ésta en Bohemia sufría una derrota fatal, decidiendo por fin pasarse a la oposición sin «el contrato de oposición» por el cual participó en el poder durante los cuatro años anteriores con CSSD. ODS de Václav Klaus, ya en el año 1995, dejó de ser un partido reformista creyendo que todos sus compromisos se habían cumplido. Su actividad y campaña electorales tenían olor a arrogancia y eslógans vacíos. Klaus y el partido, con su nacionalismo falso, despertaron el temor en los vecinos alemanes, creando enemigos inventados y excitando los ánimos contra la Comunidad Europea no sólo no adquirieron los votos de los electores, al contrario: al suscitar estos tópicos tradicionales de los comunistas les facilitaron los votos a ellos. El mismo Václav Klaus no ofreció nada, haciendo una apuesta por la negación y el empañar al opositor.

A pesar de esto, dos semanas antes de las elecciones, ODS salía como vencedor con un 25,5 %, frente al 20,3% de CSSD. Pero en ese momento, el alcalde de Praga, Jan Kasl, disgustado por la situación en el ayuntamiento, presentó su dimisión, separándose de ODS. ¿El motivo? la lucha inútil contra la corrupción. Su acto bien pensado y políticamente poderoso era «evaluado» por Klaus como «la conspiración contra el Castillo (entiéndase contra el presidente Václav Havel) y la cobardía». Una semana antes de las elecciones, la ventaja de ODS bajó a tan sólo un 1%.

Votaría a ODS pero sin Václav Klaus», suspiraban algunos simpatizantes de ODS. CSSD tuvo la suerte de que su desbocado líder, MiloÅ¡ Zeman, dejó libre su cargo hace ya un año. Su sucesor, Vladimir Å pidla tiene la gran oportunidad, siendo después de Zeman, el próximo primer ministro con grandes méritos por el triunfo de su partido. Un político «discreto», con una cara pétrea, no revelante de sus emociones, sin levantar la voz y sin echar barro a sus rivales, introdujo a la escena política checa el cambio fundamental del nivel de estilo político, completamente distinto al que estuvimos acostumbrados durante la temporada de los «dinosaurios políticos» de Klaus y Zeman, que bajaron el nivel de la cultura política en Bohemia reduciéndolo al odio, los insultos mutuos y el desprecio por el elector.

pidla ya antes de las elecciones, rechazó la posibilidad de crear la coalición con ODS y con los comunistas. No lo va a tener nada fácil con el nombramiento del gobierno nuevo, le quedan dos posibilidades: o el gobierno de minoría de CSSD o la coalición con la Coalición como la variante del gobierno centro izquierda. ¿Qué une a CSSD con la Coalición? Sobre todo el esfuerzo de llevar a cabo la adhesión a la Comunidad Europea y la votación directa del presidente. Las elecciones de este año representaban también una abertura a las elecciones presidenciales del año 2003.

PD: Unas pocas horas después de las elecciones se quebró el badajo de la campana checa más grande en la catedral de San Vito en Praga. Según la leyenda no pronostica nada bueno. Cuando pasó lo mismo con la campana más celebre en Polonia en el año 1939, estalló la segunda guerra mundial… ::