A pesar de que Dinamarca y Suecia habían declarado que no restringirían su mercado laboral a los nuevos socios, los gobiernos de ambos países han aprobado sendos paquetes que limitan la llegada de fuerza de trabajo de los futuros miembros. A finales de este mes deberá decidir el Parlamento de Holanda entre poner en vigor restricciones similares o, como inicialmente había prometido, no limitar la entrada de la barata fuerza laboral del Este europeo.
Diez de los actuales miembros de la UE ya habían declarado con anterioridad que no abrirán las puertas de sus mercados laborales en el próximo mes de mayo a los advenedizos, pudiendo aplazar por siete años el llamado «periodo de transición». De momento, sólo Reino Unido e Irlanda no harán uso de tal prerrogativa, que daría la posibilidad, según miembros del Gobierno sueco, de que llegara al país el indeseado «turista social». Tal situación no es nueva en la UE, pues ya fue aplicada a Portugal y España, cuando se incorporaron a la Unión Europea hace un par de decenios.
La problemática del mercado laboral deberá ser resuelta en la Europa de los 25 sobre la base de acuerdos bilaterales entre los Estados miembros y los nuevos socios. Tal es el caso de Finlandia, país que recibiría la mayor cantidad de fuerza laboral estonia por la obvia cercanía geográfica e idiomática, pero ante todo por la diferencia en los respectivos salarios medios, cinco veces superiores. Finlandia tiene prevista una moratoria de dos años para los trabajadores estonios, a pesar de que los sindicatos de este país exigen que sea extendida a cinco años.::
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