En su informe se pone de manifiesto que todavía persisten las incertidumbres por la volatilidad en los mercados financieros

España tiene que seguir avanzando y consolidando en las reformas puestas en marcha con el fin de acelerar la salida del país de la crisis económica. Esta es la principal conclusión que se desprende del Informe ‘Situación España’ de BBVA Research.
Según ha explicado en la presentación del informe el economista jefe de España y Europa de BBVA Research, Rafael Doménech, «en España, tras cerrar el primer semestre del año en positivo, la economía afrontaba la posibilidad de volver a registrar tasas de crecimiento intertrimestral negativas debido fundamentalmente a cuatro elementos que condicionaban el momento coyuntural de la economía: la persistencia de la incertidumbre y de la volatilidad en los mercados financieros, el debilitamiento previsto de las exportaciones, la esperada aceleración del proceso de consolidación fiscal en España y la debilidad de la demanda doméstica privada como consecuencia de los procesos de ajuste en marcha».
Estos elementos siguen estando presentes, aunque se ha percibe una mejoría en las expectativas en relación al crecimiento durante el tercer trimestre del año que situará en niveles cercanos a cero.
Además, en el caso de España, es preciso que las Administraciones Públicas garanticen los objetivos de déficit fiscal, actuación que se considera prioritaria. En este sentido, se indica que la evolución de los ingresos públicos hace prever que el Estado alcanzará un déficit del 5,9% del PIB a fin de año y que, incluso, se podría conseguir con cierta holgura.
Referente al proceso de consolidación fiscal, se indica la importancia de la participación de las comunidades autónomas y de los gobiernos locales, que debe ir acompañado de las reglas más eficientes con las que se pueda garantizar la estabilidad presupuestaria.
Para Rafael Doménech, «la rigurosidad en el ajuste fiscal es una condición necesaria pero no suficiente: los mercados exigen también una información puntual y abundante de la ejecución presupuestaria, que muestre claramente que la consolidación fiscal avanza al ritmo previsto y que los objetivos anuales de estabilidad presupuestaria se alcanzarán satisfactoriamente. En estas circunstancias, los gobiernos regionales tienen que hacer de la necesidad virtud con un ejercicio de mayor transparencia».
La reforma del mercado laboral ha supuesto un avance relevante, sin embargo la incertidumbre sobre su desarrollo e implementación sigue siendo elevada, por lo que es difícil valorar su potencial impacto sobre la tasa de paro y sobre el crecimiento de la economía.
En el informe también se analiza la reforma laboral de la que se señala que tiene que ser complementada con otras medidas que ayuden a diferenciar a España de otros países y que permitan un proceso de desapalancamiento de las familias y empresas, garantizando a la vez la sostenibilidad de las finanzas públicas a medio plazo, mejorando la regulación de bienes y servicios y potenciando un sistema impositivo más eficiente, reduciendo las necesidades de financiación de la economía y promoviendo una población activa mejor cualificada.
Unas reformas de las que se explica que tienen implicaciones importantes sobre el potencial crecimiento de la economía española.
En relación al resto de economías, según el informe, se espera que en los próximos dos años siga existiendo una brecha entre el crecimiento de las economías avanzadas y las emergentes, aunque en algunas como China se esté iniciando por parte de las autoridades una desaceleración controlada que disminuirá el riesgo de recalentamiento de sus economías.
En alusión a Estados Unidos, el estudio refleja que la desaceleración de la recuperación y la falta de solidez de la demanda interna llevarán a que en el país se produzca una nueva expansión monetaria como una fórmula para ejercer una presión cada vez mayor sobre el resto del mundo con el fin de conseguir aumentar también su demanda agregada.
Finalmente, en Europa, se apunta que la tensión en los mercados financieros sigue siendo la principal fuente de riesgo de la región.