Entrevista con Olivier Schrameck, embajador de Francia en España»La cooperación policial hispanofrancesa está a la vanguardia de la UE»

Con un convencido talante europeísta, Olivier Schrameck refiere en esta entrevista a Moneda Única las principales cuestiones claves de la política exterior francesa que, en la actualidad y según sus palabras, se encuentran en sintonía con las miras internacionales del nuevo Gobierno español.
– En materia económica, una de las prioridades del Gobierno francés en esta legislatura ha sido la de favorecer el crecimiento económico y disminuir el desempleo, ¿se han alcanzado estos objetivos en estos dos últimos años?
En Europa existe actualmente una dinámica de reforma. Se da en España, en Portugal, en Alemania, en los Países Bajos… Se trata de un movimiento muy importante para modernizar Europa. Francia participa en esta movilización de la reforma estructural aunque, en los últimos años, ha conocido una ruptura del crecimiento. En 2000, tuvo un crecimiento del 4%, en 2001, del 2%, un poco más del 1% en 2002 y el 0,5% en 2003.
Para 2004, el Gobierno espera un crecimiento del 2,3% e incluso del 2,4 o del 2,5 para el año siguiente y se ha fijado varias prioridades que son reducir el paro, reformar la escuela y mejorar el poder adquisitivo y la reducción de los déficits.
La mayor parte de los indicadores revelan actualmente que Francia ha entrado de nuevo en el ciclo del crecimiento generador de puestos de trabajo y que hemos salido del período en el que la desaceleración económica destruía empleos. El Gobierno nos incita a la movilización para asegurar un crecimiento dinámico y duradero, sin contravenir las disciplinas que nos impone el Pacto de Estabilidad y de Crecimiento. Deben respetarse en el interés mismo de la Zona Euro y de sus miembros, pero sus modalidades concretas han de adaptarse con el fin de tener en cuenta los ciclos económicos de cada uno de ellos, que no evolucionan de manera simultánea, y de las reformas que llevan a cabo efectivamente y que tienen la voluntad de proseguir y de amplificar.
– Una de las prioridades de la política exterior francesa es la construcción europea, ¿cuáles son las bases o principios que sostiene el Gobierno galo para favorecer la unidad en el ámbito comunitario?
Europa ya no es sólo una opción política: es un movimiento histórico. No olvidemos que es lo que da su fuerza al proyecto europeo. Fijémonos en sus orígenes: el motor de la construcción europea es el rechazo de la guerra después de las masacres intereuropeas. No subestimemos la importancia de lo que se ha dado en llamar el vínculo franco-alemán. El hecho de que los países que más se han enfrentado (tres conflictos en 1870, 1914-18 y 1939-45) superen su rivalidad y avancen juntos es un signo clave. Y es que, en el mundo actual, tan descompuesto y violento, la paz no es un lujo sino una urgencia. Del mismo modo, Europa no es una opción, es un imperativo.
Una vez planteada esta observación, podemos preguntarnos ¿cómo es la Europa que queremos?
Los ciudadanos quieren una Europa que defienda y promueva los valores fundadores de su identidad: figuran al principio, en la primera parte del proyecto de Constitución, adoptado con la Conferencia Intergubernamental y sometido a la aprobación de los pueblos europeos. La integración en el Tratado de la Carta de los Derechos Fundamentales demuestra su importancia.
Este tratado es una reforma institucional con la cual la Europa ampliada podrá seguir funcionando. Su entrada en vigor es hoy en día la gran prioridad de la política europea de Francia.
– ¿Qué países podría decirse que actualmente están en el centro de la estrategia internacional francesa, a nivel político y económico?
La política exterior de Francia no podría limitarse a dar prioridad a un país o a una región o incluso a un continente. La fuerza de una política exterior reside primero en su coherencia, en su capacidad para expresar una visión global del mundo, en su voluntad para poner cada iniciativa en una perspectiva de conjunto.
Necesitamos que la ONU se reforme, que la OMC se reforme para que el desarrollo sea más justo especialmente en los países del tercer mundo y en los países del sur. Necesitamos una organización mundial del medio ambiente. Hay que encontrar los medios para aplicar el Protocolo de Kioto. Kioto, la OMC, la ONU: he aquí algunas de las prioridades de la acción diplomática e internacional de Francia.
– Recientemente, el presidente francés ha estado de gira por Asia. ¿Cómo son las relaciones entre Francia y estos países? ¿Cree que la deslocalización de empresas a los países asiáticos puede resultar una amenaza o un freno para el crecimiento económico occidental?
Actualmente se imponen nuevas potencias y nuevos actores, especialmente en Asia, donde naciones enteras se han deshecho de la pobreza para acceder a un mayor bienestar. Hoy por hoy, Asia representa, junto a Europa, el 41% del Producto Interior Bruto mundial y el 55% de los intercambios comerciales mundiales. Ni qué decir tiene pues la importancia que tienen el diálogo y la armonización entre las acciones de los diferentes países que componen estos dos grandes bloques.
La reciente cumbre de la ASEM que se ha celebrado en Hanoi, los pasados 7 y 8 de octubre, ha puesto de manifiesto que ese diálogo ha alcanzado su madurez.
Frente a esta evolución, Francia desea favorecer los intercambios con el continente asiático. Por ejemplo, en el ámbito universitario, desde 1998, alrededor de 35.000 estudiantes chinos han cursado sus estudios en Francia, país en el que también se han licenciado. Además, existen más de 250 acuerdos entre universidades chinas y francesas.
Hay que saber que, cuando una empresa francesa se implanta en Asia, en la mayoría de los casos eso se traduce en mayores ingresos y empleos suplementarios. Tomemos el ejemplo de una empresa francesa conocida a nivel mundial como es Louis Vuitton, que vende infinidad de artículos como bolsos de marroquinería. Cada año, Louis Vuitton crea en Francia cerca de 500 puestos de trabajo únicamente para alimentar al mercado chino. Otro ejemplo podría ser el de la sociedad francesa, especializada en el cable, llamada AXON. Ha creado doscientos puestos de trabajo en Francia porque vende en China. Podríamos multiplicar los ejemplos.
Para responder al riesgo de deslocalización, debemos movilizarnos con el fin de ayudar más a las empresas y de proteger los puestos de trabajo más expuestos a la competencia internacional. Ese es, precisamente, el sentido de las medidas que acaba de implementar el Gobierno francés.
Pero también aceleramos la creación de empleo en Francia y hacemos retroceder duraderamente el paro en Europa yendo a la conquista de nuevos mercados y sabiendo aprovechar las oportunidades que se abren a nuestra economía.
– ¿Cómo describiría las relaciones políticas bilaterales entre España y Francia tras el cambio de signo del Gobierno español?
Las relaciones franco-españolas han sido siempre una construcción dinámica. No siempre han estado en fase de entendimiento perfecto y no se dan siempre situaciones en las que Francia y España están automáticamente de acuerdo sobre todos los temas. Pero de manera general, lo que predomina entre ambos países es el talante aperturista y la disposición para entenderse. La relación francoespañola es pues una construcción permanente. Es una construcción inteligente, positiva, compleja.
Actualmente, las relaciones entre nuestros dos gobiernos son particularmente armoniosas. Tenemos las mismas ambiciones para la construcción europea y compartimos la voluntad de construir un mundo multipolar. La cooperación policial y judicial hispanofrancesa está a la vanguardia de la Unión Europea con las comisarías conjuntas, las patrullas mixtas y los equipos comunes de investigación para reforzar la eficacia de nuestra lucha común contra todos los tipos de terrorismo y de crimen.
Si tuviera que insistir sobre un aspecto prioritario de nuestra cooperación bilateral, insistiría en la educación y, singularmente, en la enseñanza de las lenguas extranjeras. A mi juicio, si bien todos los jóvenes de nuestros países están obligados en un momento o en otro a aprender inglés, hay que hacer todo lo posible por favorecer la diversidad lingüística.