El mensaje que Estanislao de Grandes Pascual, Embajador de España en Eslovaquia, lanza al empresario español es claro y directo: que aproveche las buenas condiciones de inversión y la oportunidad que existe en este momento en la República Eslovaca.
Si bien es cierto que muchas de las joyas de la corona eslovaca se han privatizado ya, o están a punto de hacerlo (como las telecomunicaciones o el transporte) aún quedan muchos otros sectores, como el eléctrico esperando su oportunidad, «campo, éste último, en el que España podría y tendría que estar presente» afirma el embajador. La presencia en Eslovaquia de Unión Fenosa a través de Soluciona, en el ámbito de la consultoría, ha dado buenos resultados pero no ofrece un volumen de negocio suficiente. Hay que destacar que el interés de Unión Fenosa en el país era, principalmente, estratégico y, en todo caso, centrado en el sector eléctrico. «Ellos tenían interés tanto en el sector del gas como en el de la electricidad. El sector del gas lo han dejado por ahora y tienen intención de invertir en las distribuidoras eléctricas y no descartan incluso la generación. Hoy no hay nada concreto» afirma Estanislao de Grandes.
La liberación del sector se espera que se produzca a finales de diciembre y, tanto la Embajada de España y Oficina Comercial, como el Ministerio de Asuntos Exteriores, se pondrán a disposición de las empresas españolas interesadas.
Además, la embajada española toma parte activa informando regularmente mediante contactos directos con empresas españolas, de las oportunidades de negocio en el país centroeuropeo.
Pero hay muchos más sectores que ofrecen grandes oportunidades al inversor extranjero. El sector seguros, por ejemplo, o el gas. Respecto de éste último, de Grandes afirma que no hay ninguna empresa española en Eslovaquia, «ni siquiera Repsol aparentemente se ha interesado, cosa que sí que hizo Unión Fenosa, renunciando al poco tiempo porque después de la compra del gas egipcio consideraron su presencia no estratégica en el incremento de participación en el sector del gas».
Otro sector básico para cualquier economía es la telefonía. De Grandes se puso en su momento en contacto con el antiguo Presidente de Telefónica, José Luis Villalonga, informándole sobre la privatización. Lo que pasó fue que justo una semana antes, la compañía de telecomunicaciones española había comprado el segundo operador telefónico austriaco y pese a las recomendaciones del embajador español en Eslovaquia acerca de la buena oportunidad de inversión, sobre todo como trampolín para saltar al resto de Europa Central en unas inmejorables condiciones de negocio aparentemente seguro.
Por otro lado, con referencia al sector del transporte, hay un proyecto de Talgo, consistente en unir la antigua Unión Soviética y Eslovaquia por Lituania. CAF también había hecho algunos contactos para unidades de ferrocarril pero que, hasta ahora, no han terminado de materializarse. La embajada también ha participado en las gestiones para la renovación del metro de Bratislava, con contactos con el Ayuntamiento de Madrid. «El alcalde de Bratislava fue a Madrid y se quedó impresionado por las obras de ampliación del metro de Madrid, pero falta, no tanto el empuje oficial como el empuje empresarial español. Hace falta que las empresas pierdan ese miedo a lo desconocido y que vengan a la Europa Central y Oriental».
Falta información sobre Eslovaquia
El problema es que sigue habiendo un desconocimiento absoluto sobre lo que es Europa Central. «Eslovaquia es un país en transición de un régimen netamente estatal (socialismo real) a un país moderno, abierto y con futuro y -añadió de Grandes- las inversiones son mucho más seguras en un país que es candidato a la Unión Europea, que tiene muchísimas posibilidades de ser miembro en 2.004 o en 2.005 como muy tarde, que en otros muchos países más atractivos en teoría pero de riesgo muchísimo mayor por la inestabilidad política. El Embajador se refiere a Latinoamérica y continúa diciendo que «es lógico que España deba, de una manera natural, orientarse a Iberoamérica pero resulta un poco inquietante que nuestras empresas no se interesen en esta parte del mundo y en cambio otros países como Italia estén poco a poco ganado terreno». Y es que España es el mayor inversor en Latinoamérica, por delante, incluso de Estados Unidos.
No cabe duda que se está haciendo un gran esfuerzo por parte de los dos países, tanto de Eslovaquia como de España, por incrementar el mutuo conocimiento. «En los últimos años se han organizado seminarios de inversiones en los países respectivos. Cuando vino el Presidente del Gobierno, en su penúltimo viaje, lo hizo acompañado de una delegación importante de empresarios y ahora está previsto en los próximos meses organizar un seminario de inversiones». El problema es la dificultad de interesar a los empresarios de uno y otro país en invertir.
Y es que, con la honrosa excepción de Polonia, endonde hay algunas empresas españolas instaladas gracias a la renovación del aeropuerto, tanto en la República Checa como en Hungría la presencia española es prácticamente testimonial.
Y, sin embargo, España «está vendiendo más a Eslovaquia que a Siria o a Egipto. Estamos vendiendo casi 400 millones de dólares, pero no hay inversión y ellos están también vendiéndonos 200 millones de dólares» dice el embajador. No obstante aunque las cifras son pobres los crecimientos son espectaculares: en 1998 sólo se vendieron 100 millones de dólares «lo que es muy importante -afirma Grandes- pero mientras la inversión no acuda a Eslovaquia, nuestra presencia aquí estará coja».
La presidencia española de la Unión Europea.
El Embajador español está convencido que Eslovaquia espera avanzar mucho durante la presidencia española pero que «en general son lo suficientemente realistas como para no esperar cerrar todos los capítulos durante nuestra presidencia sino durante la danesa» afirma de Grandes.
Y es que la embajada es uno de los organismos claves a los que se tiene que dirigir el empresario español que quiera hacer negocios en Eslovaquia, sobre todo por la información que ésta le proporciona. «Tenemos una dotación todavía modesta aunque estoy muy satisfecho. El trabajo de Raúl García y Francisco Javier Medina ha sido fundamental. Además, la sintonía con los ministros y políticos es muy grande y los contactos son fluidos y se incrementan con el tiempo. Falta como decía antes una inversión importante que sirva de locomotora que guíe como fue la presencia de Telefónica en Perú, que atrajo a todos los bancos españoles y al resto de las grandes empresas como Dragados o Repsol».
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