El valor añadido será lo que salve al operador logístico de la crisis

D. Helmut Stetter
Director General DSV España

 

En una situación de crisis económica como la actual es fundamental conocer bien nuestro negocio y ser capaces de identificar nuestros puntos fuertes para potenciarlos. De este modo podremos aprovecharlas oportunidades que vayan surgiendo en el mercado y abrir nuevas vías de negocio.

 


 

Ahora bien, ¿cuáles son esas fortalezas? ¿Qué aspectos podrían considerarse una ventaja en momentos de crisis?. Sin duda, el principal factor que salvará al operador logístico de la actual coyuntura económica será su capacidad para ofrecer valor añadido en la prestación de sus servicios al cliente. Esto será posible gracias a la especialización, a la capacidad de adaptación y flexibilidad ante los requerimientos del cliente y a soluciones completas que abarquen toda la cadena de suministro a través de un interlocutor único que facilite toda la gestión, etc.

Además, para ofrecer este valor añadido, será imprescindible contar con los recursos adecuados: equipo humano experto, infraestructuras adecuadas, flota, etc. Estos recursos harán más fuerte a la compañía logística de cara a cualquier crisis.

Otra baza que jugará a nuestro favor y nos ayudará a minimizar el riesgo ante la crisis es la diversificación, entendida desde el punto de vista tanto geográfico como sectorial. El hecho de estar presentes en diferentes mercados de todo el mundo nos permite compensar cualquier tipo de ralentización o estancamiento de la actividad de un mercado concreto. Es decir, podemos apoyarnos en aquellos mercados que muestran un mejor comportamiento (como actualmente son los países emergentes como China, India o los de Europa del Este) y aprovechar todo su potencial para garantizar un crecimiento sostenido de la compañía.

Del mismo modo, la presencia del operador logístico en diferentes sectores le permitirá aprovechar las oportunidades de unos sin que el mal comportamiento de otros le afecte o le conduzca a una situación crítica. Por otro lado, cabe mencionar la fortaleza financiera como un elemento fundamental para que el impacto de la crisis sea la menor posible. Unas cuentas saneadas, un capital social sólido y un crecimiento sostenido a lo largo de los años contribuirán a superar cualquier dificultad o situación desfavorable.

Por último, contar con un buen posicionamiento dentro del sector constituye una gran ventaja a la hora de minimizar los efectos de la crisis. Me refiero al reconocimiento de la marca, a que el operador sea identificado como una referencia dentro del sector por su experiencia y saber hacer logístico. Cuando un cliente ve reducida su actividad por una caída de consumo y concentra sus posibilidades en unas determinadas actividades o transacciones comerciales, no puede permitirse ningún error. Por ello, necesita contar con un operador logístico de plena confianza. Y apostará por el que día a día ha demostrado su saber hacer y se ha ganado su posición dentro del mercado.

Valor añadido, recursos adecuados, diversificación, internacionalización, capacidad financiera

En definitiva, se trata de que el operador logístico se convierta en un auténtico socio para el negocio de sus clientes, aportándoles valor a través de soluciones innovadoras y adaptadas que constituyan una apuesta segura frente a cualquier incertidumbre económica.