El inicio de la recuperación de la actividad económica mundial y el avance del optimismo empresarial ha sido el común denominador a lo largo del año 2003. Estados Unidos y Asia, con China a la cabeza y Japón abandonando su estancamiento, han aportado el mayor dinamismo del período. Para 2004 se espera una continuidad en el avance de los ritmos de crecimiento del producto mundial hasta el 4%. No obstante, el panorama no está exento de incertidumbres y riesgos que podrían condicionar y restar intensidad a la recuperación: mantenimiento de determinados desequilibrios en la economía estadounidense, dudas sobre la débil coyuntura europea, o la continuidad de las tensiones geopolíticas en diversas áreas.
En sintonía con la paulatina reactivación de la economía mundial se han relanzado los intercambios internacionales de bienes durante 2003. Las tendencias previstas para el bienio 2004-2005 apuestan por una mayor fortaleza del comercio internacional, con avances previstos en los flujos de importación y exportación del orden del 8% interanual.
Este contexto de recuperación ha contribuido a consolidar la progresiva recuperación de la economía española durante 2003, con ritmos de crecimiento superiores a los registrados en los principales países desarrollados. Las previsiones para 2004 apuntan hacia el afianzamiento de la confianza y una mayor certidumbre en el escenario económico mundial, con crecimientos esperados cercanos al 3% para la economía española.
El crecimiento diferencial de la economía española respecto a los socios comunitarios permitirá seguir avanzando en el proceso de convergencia real con la Unión Europea. Esta dinámica se fundamentaría en factores como la creación de empleo, el mantenimiento de la competitividad de nuestras empresas y su competencia basada más en calidad y servicio que en precios, situando a España como un país competitivo en los mercados internacionales, con capacidad de inversión y con importante atractivo para la inversión extranjera.
Descendiendo al detalle del comercio español durante el año 2003, destaca el impulso de las exportaciones españolas dirigidas a la Unión Europea, mientras que las exportaciones hacia terceros países han visto ligeramente mermado su crecimiento. Se profundiza, de este modo, en la dualidad observada en los mercados españoles de exportación, concentrando las ventas hacia los socios comunitarios superando el 70% de las exportaciones totales del período. En su conjunto, las exportaciones españolas han experimentado un crecimiento cercano al 6% en términos reales durante el ejercicio del 2003, superando el estancamiento de las ventas exteriores del año precedente.
Desde el punto de vista sectorial, un fenómeno que sigue repitiéndose en materia exportadora es la concentración de las ventas al exterior. Más de dos tercios de las exportaciones españolas se corresponden con 15 capítulos arancelarios entre los que destaca la importancia de vehículos automóviles en el conjunto de la estructura exportadora española (alrededor del 25%). En los once primeros meses de 2003, la evolución de las ventas de los principales sectores exportadores ha sido muy positiva, incrementando el automóvil sus exportaciones un 8,7%, las semimanufacturas un 4,8% y los bienes de equipo un 3,6%.
La progresiva fortaleza de las exportaciones durante el año 2003 se ha visto acompañada de una mayor intensidad importadora, con aumentos reales de las compras españolas al exterior por encima del 7% interanual. El incremento de las importaciones se ha visto impulsado por el aumento de la demanda interna, del nivel de empleo y el dinamismo en la actividad económica. Todo ello en un escenario donde la continua apreciación del euro ha contribuido a una progresiva reducción en los precios de importación. Por sectores, el mayor dinamismo importador ha correspondido a las compras de bienes de capital, con ritmos de crecimiento en el período de dos dígitos, en contraposición con la negativa evolución del ejercicio anterior. Al igual que sucedía en el ámbito exportador, los flujos de importación se han concentrado en la Unión Europea.
El mantenimiento de la posición de fortaleza relativa del euro en los mercados de divisas, principalmente frente al dólar estadounidense, junto con el dinamismo de la demanda interna, han propiciado un impulso de las importaciones españolas superior al avance de las exportaciones. Esta circunstancia ha ocasionado una aportación negativa de la demanda externa al crecimiento del PIB en 2003 y un mayor déficit comercial.
En este entorno, la economía española ha logrado un avance gradual en su cuota de mercado, tanto en el contexto comunitario como mundial. Un avance que es consecuencia fundamental de la mayor sensibilización de las empresas españolas, sobre todo de las pequeñas y medianas, ante la necesidad de mejorar su posición internacional e impulsar una economía cada vez más competitiva. Buen ejemplo de esta mayor sensibilización es el desarrollo de iniciativas como IMEX'04, en la que las pymes, en ocasiones con recursos limitados para iniciarse en la internacionalización, pueden encontrar representantes de las Administraciones Públicas, la banca y la empresa de 60 países. Para la empresa española es necesario contar con foros en los que contactar con firmas e instituciones que ofrecen sus servicios para competir en el exterior, encontrar socios, subcontratistas o representantes.
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