Imagen: OOWC.
Conclusiones del Olive Oil World Congress 2026
El Olive Oil World Congress 2026, celebrado en Lisboa, ha concluido que el futuro del aceite de oliva depende de una estrategia integral. El sector debe afrontar la amenaza climática y el fraude, mientras aprovecha la digitalización y la evidencia científica sobre sus beneficios para la salud para consolidar su expansión en mercados internacionales.
El Olive Oil World Congress (OOWC), celebrado en el Centro Cultural de Belém de Lisboa los días 2 y 3 de julio, ha cerrado su edición de 2026 con un diagnóstico estratégico que marcará la agenda del sector en los próximos años. Productores, científicos e instituciones de los cinco continentes coinciden en que el aceite de oliva debe abordar de forma conjunta cuatro frentes interconectados: el cambio climático, la adopción tecnológica, la garantía de calidad y una comunicación de valor en los mercados globales.
La emergencia climática, una amenaza directa a la producción
El desafío más inmediato para la industria es el climático. La cuenca mediterránea, cuna del olivar, se está calentando al doble del ritmo mundial. Las proyecciones son alarmantes, con una posible reducción de hasta el 44% en el rendimiento del olivar en regiones clave como el sur de España. Este escenario implica no solo menos producción, sino también una mayor incidencia de plagas y una alteración de los ciclos de floración debido a olas de calor cada vez más tempranas. Como respuesta, el congreso ha puesto en valor iniciativas como el proyecto GEN4OLIVE, que ya ha caracterizado más de 600 variedades genéticas y ha depositado material en la Bóveda Global de Semillas de Svalbard para asegurar la biodiversidad. La supervivencia de las pequeñas y medianas explotaciones, que vertebran el tejido social y paisajístico, depende de la capacidad del sector para adaptarse con variedades más resistentes y una gestión hídrica y de suelos más eficiente.
La brecha tecnológica: digitalización que no llega a todos
Frente a la incertidumbre climática, la tecnología emerge como un aliado fundamental. La aplicación de inteligencia artificial, drones y sensores en el campo ya permite ahorros documentados del 68% en agua de riego y del 35% en el uso de fitosanitarios. Sin embargo, el principal cuello de botella es la adopción de estas herramientas. La tecnología avanzada no está permeando con la suficiente rapidez en los pequeños productores, quienes afrontan un coste de recolección que puede suponer hasta la mitad del coste total de producción en el olivar tradicional. El consenso es claro: sin formación y nuevos modelos de negocio que faciliten el acceso, la digitalización por sí sola no será suficiente.
Calidad y fraude: la batalla por la autenticidad
El aceite de oliva sigue siendo uno de los productos agroalimentarios más expuestos al fraude. Prácticas como la desodorización suave, que enmascara defectos sin dejar un rastro analítico claro, o las mezclas fraudulentas diseñadas para esquivar los controles, representan una amenaza constante a la confianza del consumidor. Durante el congreso se defendió la necesidad de armonizar los criterios del Codex Alimentarius y del Consejo Oleícola Internacional (COI). Técnicas como el análisis de esteroles o la resonancia magnética nuclear (RMN) se consolidan como herramientas clave. En este contexto, el panel de cata, que cumple 40 años, fue reivindicado como un pilar insustituible, con 150 paneles registrados en 27 países, cuyo futuro pasa por la integración con la tecnología.
La evidencia científica como activo de mercado
La diferenciación del aceite de oliva no reside solo en su calidad organoléptica, sino también en sus probados beneficios para la salud. Los resultados de grandes ensayos clínicos como PREDIMED y CORDIOPREV proporcionan al sector un argumento comercial de primer orden para penetrar en nuevos mercados. La investigación actual se centra en el papel de los polifenoles, como el hidroxitirosol o el oleocantal, en la salud cerebral y el envejecimiento, abriendo incluso nuevas vías de negocio en el campo de los nutracéuticos derivados de subproductos del olivo.
| Parámetro | Reducción del Riesgo |
|---|---|
| Riesgo cardiovascular | 16% |
| Riesgo de diabetes | 22% |
| Mortalidad por cualquier causa | 11% |
| *Datos basados en un incremento de consumo diario de 25 gramos adicionales. | |
Sostenibilidad verificada y un mercado global en expansión
La sostenibilidad ha dejado de ser un argumento de marketing para convertirse en una condición de acceso a los mercados, impulsada por marcos regulatorios como ESG y CSRD. Los 11 millones de hectáreas de olivar funcionan como un eficaz sumidero de carbono, y el COI ya trabaja en un sistema de certificación de créditos de carbono con tecnología blockchain. Este enfoque de sostenibilidad verificada se complementa con un mercado global que no para de crecer: el consumo ha aumentado un 83% desde los años 90, con EE.UU. como primer importador (35%) y crecimientos superiores al 400% en mercados como Brasil, China o Japón. La gran conclusión del congreso es que el sector debe pasar de vender un producto a ofrecer una experiencia basada en la confianza, la autenticidad y el origen, adaptando su narrativa a cada mercado y generación.
El Olive Oil World Congress contó con el respaldo del Consejo Oleícola Internacional (COI), CIHEAM Zaragoza y la Fundación Dieta Mediterránea. También participaron entidades públicas como el Ministerio de Agricultura y Asuntos Marítimos de Portugal, la Junta de Castilla-La Mancha (‘Campo y Alma’), la Generalitat de Catalunya, la Junta de Andalucía y el IMIDRA. El apoyo privado vino de la mano de Olivum, AgroBank, BPI de Grupo Caixabank, la Interprofesional del Aceite de Oliva Español, GEA Group, Novonesis-Univar Solutions, APOAC con su marca ‘Olivedos do Carso‘, Adsaica, Feria de Zaragoza (ENOMAQ), Kubota, Dazeite y Siliker.


