El Príncipe de Asturias presidió el Acto Central de Conmemoración del Cincuenta Aniversario de ICADE

En la celebración se hizo entrega de las Medallas del Cincuenta Aniversario de ICADE a Antonio María Arroyo Rodríguez, SJ; a José María Díaz Moreno, SJ; a José Ferrandis Vilella y al Club Empresarial ICADE.


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El Príncipe de Asturias ha presidido el Acto Central de Conmemoración del Cincuenta Aniversario de ICADE, celebrado en el Aula Magna de la Universidad Pontificia Comillas. Acompañaron a Don Felipe, el Ministro de Educación, Ángel Gabilondo; el rector de Comillas, José Ramón Busto, SJ; el vice-Gran Canciller de la universidad y Provincial de Castilla, Juan Antonio Guerrero, SJ; la decana de la Facultad de Derecho (ICADE), Concepción Molina; el decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales (ICADE), Alfredo Arahuetes, y la Secretaria General de la universidad, Clara Martínez.

En la celebración se hizo entrega de las Medallas del Cincuenta Aniversario de ICADE a Antonio María Arroyo Rodríguez, SJ; a José María Díaz Moreno, SJ; a José Ferrandis Vilella y al Club Empresarial ICADE. Carlos Espinosa de los Monteros y Bernaldo de Quirós, antiguo alumno y profesor de ICADE, impartió la conferencia «La aportación de ICADE al desarrollo empresarial en España».

En sus declaraciones, el Príncipe de Asturias destacó «la enorme aportación de ICADE al desarrollo empresarial de España» y aseguró que la institución es un «magnífico ejemplo del alto nivel de formación que ofrece nuestro país». Por otro lado, agregó que «Vuestro lema ‘el valor de la excelencia’ define muy bien lo que sois y lo que hacéis. ICADE es efectivamente sinónimo de la excelencia, el rigor y el buen hacer que caracteriza a nuestras instituciones universitarias más prestigiosas», afirmó.

Don Felipe además subrayó «el papel fundamental que desempeñan las empresas, sus directivos y gestores en los esfuerzos conjuntos que necesitamos para recuperar pronto el crecimiento y generar el empleo que tanto urge y anhelamos. De ahí el valioso servicio al progreso y bienestar que presta toda universidad que oriente sus metas hacia la formación excelente de nuestros empresarios y a favor de la innovación».

El Príncipe de Asturias ha presidido el Acto Central de Conmemoración del Cincuenta Aniversario de ICADE, celebrado en el Aula Magna de la Universidad Pontificia Comillas.

El Ministro, por su parte, llamó la atención sobre «la capacidad de innovación de ICADE, que fue pionera en impartir simultáneamente estudios de Derecho y de Ciencias Empresariales, y en organizar programas conjuntos con universidades extrajeras». Así mismo, afirmó que todas las universidades españolas, sean públicas, privadas o de la Iglesia, forman parte de un proyecto educativo común, que debe fomentar el conocimiento, la ciencia y la investigación con el objetivo de proporcionar «bienestar, equidad y excelencia» para «procurar un mundo más justo y más libre».

Don Felipe entregó las Medallas del Cincuenta Aniversario de ICADE a los jesuitas Antonio Arroyo y José María Díaz Moreno, y a José Ferrandis, históricos profesores y directivos de ICADE, y al Club Empresarial ICADE, un grupo de antiguos alumnos asociado desde hace unos años para apoyar a las nuevas generaciones de ICADE, facilitándoles la inserción en el mundo empresarial.

La conmemoración se completó con la disertación de Espinosa de los Monteros, quien repasó la historia de la institución y de las personas que han formado parte de ella. «ICADE nació con vocación y voluntad de innovación en el mapa universitario español y ha seguido por esta vía acomodándose a las necesidades de cada época», manifestó. Recordó también el conferenciante que el fuerte desarrollo económico de la década de los sesenta requería grandes cantidades de profesionales y directivos formados en las disciplinas económicas, jurídicas y empresariales capaces de liderar la transformación del país, «por eso los pertenecientes a las primeras promociones que terminábamos en la segunda parte de la década de los sesenta tuvimos la fortuna de no tropezar con ninguna dificultad para colocarnos, cosa que ha seguido ocurriendo, casi sin excepción, a los licenciados en las décadas posteriores».