El operador, mucho más que un transportista

En la actualidad existen 102 operadores logísticos en España.
Esta cifra se desprende del último informe de Anadif, la organización empresarial de este colectivo. En total, 21.371 personas trabajan en el gremio, que representa un 0,59% del Producto Interior Bruto. Pero todavía queda camino por recorrer, ya que en España sólo el 20% del mercado de logística contratable se confía a externos a la empresa, cuando en Europa la media es del 27%.
El último informe de Anadif, elaborado por Deloitte & Touche recoge cifras muy ilustrativas del sector de los operadores logísticos. Por ejemplo, es significativo el dato de que cinco compañías representan un 31% del total del mercado, o que más de la mitad del capital procede de grupos extranjeros. Mientras tanto, la tendencia en sentido inverso no se produce, ya que las empresas españolas prácticamente no tienen implantación en mercados internacionales, si se exceptúa el país vecino de la Península Ibérica, Portugal. Según declaró recientemente John Allan, primer ejecutivo mundial de Exel, «España es uno de los ocho mejores mercados mundiales para el desarrollo de la logística». En gran medida, se debe a que el mercado español tiene un mayor ritmo de crecimiento que el europeo. Y aún queda camino por recorrer hasta alcanzar el nivel de actividad de los países de la Unión. Hay que tener en cuenta que en España sólo el 20% del mercado de logística contratable se confía a externos a la empresa, cuando en Europa la media es del 27%. Ello da idea de la cuota de mercado que todavía queda por cubrir en nuestro país.
Respecto a la distribución geográfica, cabe señalar que más del 70% de los operadores logísticos se encuentran en Madrid y Barcelona, mientras que el resto se distribuyen entre el Levante, Andalucía occidental, Valle del Ebro y País Vasco. Todas ellas son áreas de gran actividad económica y que al mismo tiempo posibilitan el transporte multimodal. Por el contrario, ambas Castillas -exceptuando el Corredor del Henares-, Extremadura, Andalucía oriental o Galicia apenas cuentan con operadores en su territorio. No obstante, es cierto que la mayoría de las grandes compañías logísticas operan con alguna delegación o plataforma regional en cada una de las provincias.
Una actividad infravalorada
Los reconocimientos legales de la actividad logística están dispersos y poco reconocidos desde los diferentes organismos públicos. En este momento, existen cuatro Ministerios que regulan de alguna forma la actividad de los operadores. Son los de Trabajo, Fomento, Industria, Interior y Medio Ambiente.
En el estudio de Anadif, realizado por Deloitte & Touche, se recogieron las necesidades del sector, que según los propios operadores logísticos, carece de la importancia que requiere desde el punto de vista de reconocimiento de su actividad para llevar a cabo importantes iniciativas. Por ejemplo, no se tiene en cuenta su opinión para ejecutar la construcción de Zonas de Actividad Logística, unas infraestructuras básicas para las empresas del sector. Por otra parte, los operadores carecen de la representatividad adecuada en el Ministerio de Fomento. Tampoco tienen convenio colectivo propio, estando inmersos en el de transporte.
Sin embargo, los operadores logísticos contribuyen al desarrollo de la economía por la vía de dar inversiones y/o ingresos a diferentes sectores: el inmobiliario, el sector del transporte y la distribución. La importancia para los consumidores es de tal magnitud, que una interrupción de la actividad de los operadores logísticos supondría un desabastecimiento que acarrearía un incremento de precios, que a su vez alteraría el IPC y las magnitudes macroeconómicas.
Las exigencias del mercado
La eficacia del transporte terrestre ha progresado mucho en los últimos años. En la actualidad, una tasa de carga del 85% se ha convertido en algo muy habitual. Y sin embargo, las empresas que se dedican exclusivamente al transporte apenas consiguen sobrevivir. Cada vez más, las compañías desean externalizar todos los servicios relacionados con la logística a un mismo operador. De esta forma, al transporte se añaden funciones de almacenamiento, gestión de las aduanas, distribución física del producto, manutención, etiquetaje y embalaje, etc.
A ello hay que añadir la organización de los sistemas de información y la gestión de los flujos, llegando incluso a externalizar operaciones de carácter comercial, como son la facturación u otros servicios de ingeniería logística.

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