INFORME RIESGO PAIS DE Cesce 6-12 julio 2026
El Fondo Monetario Internacional (FMI) mantiene sus previsiones macroeconómicas para 2026, proyectando una expansión del 3% del PIB mundial condicionada a la normalización del tráfico marítimo en Oriente Medio. En un contexto internacional fragmentado, el auge de la inteligencia artificial impulsa a mercados específicos, mientras que las crecientes tensiones comerciales, como los posibles aranceles del 25% de Washington a Brasil, y los severos desastres climáticos en Asia amenazan con desestabilizar las cadenas de suministro y el comercio exterior global.
El último informe de actualización del Fondo Monetario Internacional (FMI) ha dejado las estimaciones de crecimiento global prácticamente invariables, apuntando a una subida del 3% en 2026, apenas una décima por debajo de lo pronosticado el pasado mes de abril. Esta previsión asume como premisa fundamental la reapertura del estrecho de Ormuz a mediados de julio, un enclave vital para la logística internacional y el tránsito de hidrocarburos.
«La economía ha demostrado un dinamismo en el primer trimestre del año mayor de lo esperado», destaca la institución, atribuyendo esta resistencia al mayor peso de las energías renovables, el apoyo fiscal y la solidez de la demanda interna en varios países. No obstante, el organismo alerta de un repunte inflacionista que escalará seis décimas, situándose en el 4,7%, empujado por el encarecimiento de la energía y los alimentos.
Divergencias regionales y el impacto del sector tecnológico
A nivel regional, el comportamiento desigual marca el pulso de la economía mundial. Mientras la eurozona registrará un discreto crecimiento del 0,9%, lastrada por los altos costes de los hidrocarburos, Estados Unidos avanzará un 2,3% gracias a la abrumadora inversión internacional vinculada a la Inteligencia Artificial (IA). El desarrollo de centros de datos también está beneficiando a los principales fabricantes asiáticos de semiconductores, como Corea del Sur, Malasia, Tailandia y Taiwán, compensando en gran medida los efectos del conflicto en Oriente Medio.
Por su parte, la economía de China experimentará un enfriamiento hasta el 4,6% derivado de problemas estructurales y del aumento en el precio del petróleo. En el otro extremo asiático, las naciones netamente importadoras de energía como Japón sufren recortes en sus expectativas, cayendo al 0,6% debido a los altos costes de los fletes por la crisis geopolítica.
Nuevas barreras comerciales y crisis geopolíticas
El riesgo arancelario vuelve a amenazar el flujo de los intercambios bilaterales. La Oficina del Representante Comercial de EE. UU. ha celebrado audiencias para evaluar la imposición de un arancel adicional del 25% a una amplia selección de importaciones procedentes de Brasil. Esta medida, impulsada bajo la Sección 301, se escuda en disputas sobre políticas de comercio digital, propiedad intelectual, acceso al mercado del etanol y deforestación ilegal. El Ejecutivo brasileño rechaza estas conclusiones, negando cualquier perjuicio concreto al comercio estadounidense y apostando por la negociación diplomática.
Paralelamente, la inestabilidad en el Mar del Sur de China sigue marcando la agenda de la seguridad marítima comercial. Coincidiendo con el décimo aniversario del fallo de La Haya, una coalición de 14 naciones —incluidas EE. UU., Japón, Australia, Reino Unido y la Unión Europea— emitió declaraciones coordinadas reafirmando que la sentencia es legalmente vinculante, denunciando el acoso de la guardia costera china contra misiones legales y pescadores en la región.
A este escenario de fricciones se suma la reactivación de los ataques mutuos entre Irán y Estados Unidos en el estrecho de Ormuz. Las autoridades iraníes han comenzado a atacar buques comerciales que navegan por la ruta omaní con el transpondedor apagado, exigiendo a las navieras que coordinen sus tránsitos con la Guardia Revolucionaria. Como represalia, Washington ha bombardeado objetivos militares en Irán y ha revocado el permiso de exportación de hidrocarburos a Teherán, un revés clave para la normalización del mercado petrolero.
Clima extremo y vulnerabilidad en la cadena de suministro
La logística internacional también enfrenta graves amenazas climáticas ante una destructiva temporada de tifones en el Pacífico Occidental, que acumula una frecuencia un 20% superior a la media histórica. El tifón Bavi ha forzado el cierre preventivo de puertos estratégicos estadounidenses en Guam y ha paralizado el transporte en Okinawa (Japón). En China continental, el ciclón obligó a las autoridades de Zhejiang a evacuar a 1,72 millones de personas, golpeando directamente al sector agrícola y a las principales redes logísticas de la zona.
Finalmente, en el panorama europeo, el sistema bancario ruso evidencia una clara vulnerabilidad por el impacto prolongado de la guerra y las sanciones de la UE. Según informes de inteligencia, el 10% de los préstamos a empresas rusas son ya deudosos, y entidades de primer nivel han reportado índices de morosidad de hasta el 15% en 2025. Por su parte, el Reino Unido alerta a los inversores internacionales ante la inminente toma de posesión del nuevo primer ministro, Andy Burnham. El país lidia con un estancamiento de la productividad y una deuda pública descontrolada que, según las previsiones, obligará a ejecutar recortes de gasto o subidas impositivas por valor de 100.000 millones de libras anuales.
Fuente: Cesce





