Coface rebaja las calificaciones de Reino Unido, Irlanda e Islandia

La crisis de crédito se extiende en Europa, en medio de la crisis financiera. Ésta provoca una contracción brutal del crédito bancario, una caída de la confianza de los actores económicos y una bajada de la actividad. Las calificaciones de Reino Unido e Irlanda otorgadas por Coface, bajo vigilancia negativa desde junio y diciembre de 2007 respectivamente, bajan a “A2”.


La crisis de crédito se extiende en Europa, en medio de la crisis financiera. Ésta provoca una contracción brutal del crédito bancario, una caída de la confianza de los actores económicos y una bajada de la actividad. Las calificaciones de Reino Unido e Irlanda otorgadas por Coface, bajo vigilancia negativa desde junio y diciembre de 2007 respectivamente, bajan a “A2”. La calificación de Islandia, bajo vigilancia negativa desde marzo 2007, baja de “A1” a “A3”. Italia, Francia y Hong Kong pasan a vigilancia negativa.



Como en las anteriores crisis de crédito, la actual debería durar entre 18 meses y 2 años, porque aunque la economía mundial entre en una larga fase de atonía del crecimiento, las empresas se adaptarán.



“Un primer canal de la crisis fue el sector inmobiliario, que alcanza duramente a las empresas de los países donde las burbujas están estallando, como Reino Unido, España o Irlanda”, analiza Yves Zlotowski, economista jefe de Coface. “El agravamiento de la crisis financiera revela nuevos canales de transmisión. Contribuye particularmente a minar la confianza de los actores económicos. De esta manera, la crisis de crédito alcanza ahora la zona euro, con Italia y Francia.”



En Reino Unido e Irlanda, la caída del sector inmobiliario ha sido la vía principal de propagación de la crisis. Después de Estados Unidos y España, la calificación “A1” con vigilancia negativa de esos tres países es rebajada a “A2”.



La calificación “A1” de Francia pasa también a estar bajo vigilancia negativa. La crisis de crédito ha alcanzado a este país. Coface constata un fuerte aumento del importe de los impagados de las empresas francesas (+75% a finales de septiembre de 2008 respecto a finales de 2007.