«Estamos muy decepcionados con esta solución. La compañía ha mantenido constantes negociaciones, pero por desgracia para los más de 30.000 empleados de Circuit City y nuestros fieles clientes no fuimos capaces de cerrar un acuerdo con acreedores y prestamistas, así que esta es la única solución», explicó su consejero delegado, James Marcum, en un comunicado.
La compañía, cuyas ventas solían ser utilizadas como referencia por los analistas para tomar el pulso al consumo de los estadounidenses, se declaró en suspensión de pagos en noviembre.
Desde entonces trató de negociar su deuda y encontrar una salida viable a su situación, por lo que también trató de encontrar un comprador.
Ante la falta de soluciones dentro de los plazos establecidos y pese que llegó a mantener negociaciones con dos potenciales compradores, la compañía, con sede en Richmond (Virginia), ha decidido cerrar sus 567 tiendas y liquidar sus activos.
Para ello, ha iniciado los trámites respectivos, cuyo primer paso es pedir permiso a las autoridades competentes.
La desaparición de esta firma despeja el camino de la primera cadena de electrónica del país, Best Buy, pero supone también un paso importante en la transformación que sufre el comercio minorista estadounidense a raíz de la caída del consumo.
Durante el año pasado decenas de negocios minoristas suspendieron pagos (entre ellas Boscov’s, Sharper Image, Mervyns, Linens’n Things, Whitehall Jewelers y Steve & Barry’s) y parece que en la recta inicial de 2009 esa tendencia se va a mantener.
El hecho de que los bancos también estén pasando apuros financieros hace muy complicado que las empresas con dificultades accedan a nuevos créditos que les permitan reestructurar sus deudas, con lo que salir de la situación de bancarrota les resulta complicado.