China: Cierre de minas de carbón, Fuga de capitales, Precios de la vivienda, Consecuencias sociales de las reestructuraciones.

España – China

Habida cuenta que parte de los preocupantes problemas de\r
contaminación y de la calidad del aire que tienen las grandes ciudades chinas provienen de\r
la energía fósil, las autoridades chinas han decidido cerrar en los próximos meses alrededor\r
de 1.000 minas de carbón.


El plan a cinco años prevé limitar la sobreproducción del sector y

rebajar en 500 millones de toneladas la extracción de este mineral. Se estima que el país

consume 3.960 millones de toneladas de carbón por año que generan el 64,4% de la

energía eléctrica. El objetivo es que para finales de año esta proporción se reduzca al

62,6%. Con la misma lógica la administración china ha establecido una moratoria sobre la

apertura de nuevas minas hasta 2019.

· Fuga de capitales. La desaceleración de la economía china ha generado un desplome del

yuan contra el dólar que ha llevado a muchos ciudadanos chinos a proteger sus ahorros

comprando la divisa norteamericana. El fenómeno está alimentando una depreciación

mayor del yuan y una salida de capitales que inquieta a las autoridades. Según el Banco

Central chino, empresas y particulares han sacado 1.000.000 mill.$ de China los últimos

meses, algo que nunca había visto el país. Solo en diciembre se compraron 250.000 mill.$ y

la situación sigue degradándose, hasta tal punto que se ha decidido no publicar estadísticas

sobre el tema, alimentando aún más las especulaciones sobre la gravedad de la situación.

La fuga de capitales en China está parcialmente compensada por el superávit de la balanza

comercial, pero las reservas de divisas han pasado de 4.000.000 mill.$ en 2014 a los

3.230.000 mill.$ contabilizados el pasado enero, un descenso inédito a un ritmo

insostenible. El fenómeno también lo alimenta la compra masiva de yuans por parte de la

autoridad monetaria para sujetar su moneda. Lo que es cierto es que la fuga de capitales no

ayuda a dar oxígeno a una economía en plena desaceleración, restando liquidez al circuito

económico y contrarrestando los estímulos previstos. El Gobierno intenta frenar la fuga con

nuevas normas de cambio. No obstante para la mayoría de los analistas lo más urgente es

tranquilizar a los ciudadanos chinos sobre la evolución de la economía del país. Si las

previsiones de crecimiento se estabilizan, la fuga de capitales debería calmarse 

 

· Precios de la vivienda. Los precios de la vivienda nueva en las 70 principales ciudades chinas crecieron una media del 2,5% interanual en enero, contra el 1,6% de diciembre. El índice en cuestión cambió de signo en octubre de 2015 y desde entonces es positivo. Las situaciones divergen enormemente en función de las ciudades. Nada tiene que ver los fuertes crecimientos de precios de Shenzhen (+54% interanual), Shangai (+18%) o Pekín (+10%) y los de ciudades como Zhangjiang, donde los precios han caído con fuerza (-4,9%). En 45 de las 70 ciudades estudiadas los precios bajan y en estas es preocupante el nivel del stock de viviendas en venta y la baja actividad del mercado.

 

· Consecuencias sociales de las reestructuraciones. El gobierno chino va a destinar 15.300 mill.$ durante dos años a un «fondo de reestructuración de las empresas industriales». Se trata de ayudar a las autoridades locales a resolver el problema de la recolocación de los 500.000 trabajadores afectados por disminución de la producción de carbón y acero y por la fusión de las empresas ‘zombis’ que mantienen artificialmente a flote los gobiernos locales. Como se temía, se empiezan a medir las consecuencias sociales de los tan publicitados planes de reforma de la industria china.

 

Fuente: CESCE