Cuenta con una gastronomía muy rica, repleta de productos tradicionales, de exquisito sabor
Dominando el valle del Pescara, frente al Gran Sasso d’Italia, nos encontramos con Chiete, ciudad italiana, capital de la provincia de Chieti, en la región de Abruzos, esta última situada en el centro de Italia, que cuenta con un sinfín de áreas protegidas. Chiete capital tiene cerca de 60.000 habitantes, los chietinos o teatinos.
Cuenta la historia que la antigua Teate, ciudad de origen griego, capital de los marrucinos, fue tomada por los romanos en 305 a. J. C. Devastada por las invasiones bárbaras, fue reconstruida por Teodorico y, en el siglo X, se convirtió en capital de un condado normando. Uno de sus obispos, G.P. Caraza (futuro Paulo IV) fundó, en 1524, la orden de los teatinos.
De ahí que en su haber conserve multitud de restos romanos (termas, anfiteatro, templos, cisternas), arquitectura religiosa (catedral románica de San Giustino del siglo XII) y civil (Teatro Marrucino), el Museo Arqueológico Nacional de los Abruzos (Guerrero de Capestrano del siglo VI a. C.), iglesias y palacios barrocos, y valiosos edificios de estilo umbertino.
De hecho, Chieti es conocida por sus acontecimientos relacionados con la religión, realmente impresionantes, como la Procesión de los Muertos de Cristo, que tiene lugar el Viernes Santo. También podemos disfrutar, en el mes de mayo, de sus fiestas medievales, durante las cuales, las calles se llenan de música y diversión; un universo medieval, en el que se desarrolla la famosa Justa Saraceno; o en julio, la Semana de Mozart, convirtiéndose, Chieti, en una pequeña Salzsburgo. Asimismo, esta ciudad cuenta con centros deportivos, pubs, cines, centros comerciales…
Chieti tiene una gran industria (textil, metalurgia, química, papelería o tabaco), desde el último período de la posguerra, y que cambió sensiblemente su cara antigua del centro, acompañando, las numerosas actividades comerciales y los servicios tradicionales.
Pero no todo en Chieti es la industrialización o admirar sus monumentos, restos arquitectónicos, etc. También podemos deleitarnos con su gastronomía, que aún conserva la sencillez y autenticidad del pasado, como los spaghetti alla Chitarra o el excelente risotto con azafrán; y productos típicos como la Ventricina, salchicha de carne y manteca de cerdo con sabor a hinojo y pimiento, verdaderamente inimitable, la Tomasella, salami preparado en el campo, o el Chietino, que se asemeja a una especie de salchicha plana con queso rallado, huevos y especias; o sus vinos, como el cocido, un excelente digestivo.
Chieti es una ciudad tranquila, en la que podemos disfrutar de unos días de descanso y olvidar, por un instante, palabras como desplome, bancos, recesión, Wall Street o euribor.