En el Centro Caixa Forum de Madrid, hasta el 19 de octubre de 2008, podemos acercarnos para conocer a uno de los más famosos personajes del cine mudo, Charlot
En el Centro Caixa Forum de Madrid, hasta el 19 de octubre de 2008, podemos acercarnos para conocer a uno de los más famosos personajes del cine mudo, Charlot.
“Chaplin en imágenes” es el título de esta exposición que se jacta en ser la primera gran muestra dedicada a este autor en nuestro país. Lo cierto es que la exposición hace verdadero alarde en cuanto a base documental. Más de 250 documentos entre cortos, fotografía, carteles, manuscritos, dibujos de artistas de vanguardias…muchos material inédito.
En un magnífico marco expositivo en el que las proyecciones y pantallas se simultanean y se muestran jugando entre ellas, sin molestar en ningún momento al resto del discurso de la exposición gráfica, accedemos al germen y desarrollo del personaje más carismático del cine del pasado siglo.
Un bombín, un pequeño bigotillo, su bastón conjugados con una estrecha levita y unos pantalones extra grandes, y aparece Charlot. Pero este personaje es algo más que unos rasgos que han sido tan conocidos como emulados. Su iconografía, como todo lo que supuso su obra, es fruto de un escrupuloso y depurado estudio. Nada es fruto de la improvisación y su afán de perfección le llevo a repetir incansablemente, durante tres meses, una sola escena de la película “Luces de la ciudad”. Cada mueca, cada gesto fue tremendamente estudiado. Eso le hizo con el tiempo intentar controlar como director, como cineasta, la interpretación, los guiones, las bandas sonoras…
La exposición nos va forjando al protagonista. En 1914, en “Carreras sofocantes”, fue su primera aparición en una película. Aquí su personaje comienza siendo agrio, antipático y aprovechado. En la década de los 20, con el éxito de su carrera, su personaje sufre una humanización, se transforma en un vagabundo tristón, tierno, incomprendido…En los 30, su personaje vuelve a tener una vuelta de tuerca, al tornar tintes de crítica social y política. El personaje que había conquistado a multitud de público recibe ahora la espalda por parte de clases más conservadoras. La crítica al estilo de vida placentera de la burguesía como en “Luces de la ciudad”, o la crítica al capitalismo y la vida dura de las fábricas como en “Tiempos modernos” marca una distancia con el público.
Aunque realmente fue con la película “El gran dictador” (1940) cuando la sátira política cubre su obra. Una parodia del nazismo y del fascismo. Cabría recordar que los orígenes de Chaplin son judíos. En esta cinta también encontramos una transformación en su atuendo, los grandes zapatos y su sombrero de hongo son sustituidos.
Hay quien piensa que el personaje de Charlot empieza a morir cuando le hace hablar como ocurre en el monólogo que realiza en esta película.
Por otro lado, es importante también tener presente que Chaplin realizó la mayoría de sus películas dentro del genero de cine mudo. La importancia gestual, del mimo, de la expresividad del rostro es fundamental y no se resistirá a cambiar pese a la introducción del cine sonoro allá por los años 40.
Chaplin, actor y cineasta. Querido y repudiado. Complejo e incomprendido. Muchos son los adjetivos y las contradicciones de ese niño que se crió en un ambiente adverso y de pobreza, que se hizo a sí mismo, que consiguió reconocimiento y fama universal y un estatus de vida. Pero siempre fue icono de modernidad, querido y respetado por las vanguardias de su época.