«El mundo se ha metido en un gran lío con Irak. Nos ha metido Estados Unidos. Pero si Estados Unidos se retirara de Irak tendríamos más problemas». Esta es la razón por la que, en opinión del ex ministro de Economía (85-93) Carlos Solchaga, la realidad económica hoy está fuertemente determinada por la incertidumbre geopolítica. Así lo afirmó el ex ministro durante la conferencia celebrada ayer tarde por el Círculo de Profesores y Alumnos de Instituto de Directivos de Empresa IDE-CESEM en el Círculo de Bellas Artes bajo el título Situación Económica Internacional y su impacto en la Economía Española.
Para el ex ministro de Economía, titular de la cartera en el periodo anterior a Pedro Solbes en su primer paso por el Ministerio, esta situación geopolítica ha provocado «un distanciamiento de los planteamientos estratégicos de los países industrializados, un conflicto entre Estados Unidos y el resto, un aumento de la amenaza terrorista internacional y la inestabilidad en el suministro del petróleo».
Sin embargo, para el análisis del impacto de la economía internacional y su interpretación como agente de impacto en la economía española, Carlos Solchaga afirmó que debe hacerse desde un «fondo extraordinariamente positivo» en el que la economía internacional va a crecer, según datos del FMI, durante el próximo año un 4,6 por ciento, cifra extraordinaria que puede darse cada diez años. Un crecimiento, con diferencias, que va a extender por todo el mundo, incluso en Oriente Medio.
Este fondo extraordinariamente positivo, sin embargo, guarda para Solchaga una serie de preocupaciones que afectan también a la economía española. En primer lugar, el aumento significativo de los precios del petróleo en los últimos meses. Un aumento que en los últimos días ha comenzado a ceder y a estabilizarse. Por lo que, para Solchaga, la gravedad de este alza de los precios no es alarmante. En palabras del ex ministro socialista «hay que descartar la crisis de los años 70». Hoy, para Solchaga, es una subida incómoda por lo que afecta a la inflación y al crecimiento. Y porque los exportadores de petróleo no devuelven el dinero que reciben al circuito internacional por su falta de capacidad para comprar lo que les ha reportado el petróleo: «pagamos (importadores de petróleo), pero luego no podemos exportar para compensar».
Este desajuste, en opinión de Solchaga y apoyado por los datos de la OCDE y el FMI «llevaría a que una subida de 10 dólares al año del crudo que reduciría un cuarto el crecimiento de los países industrializados y aumentaría la inflación en 0,5 por ciento». A pesar de esta subida del precio del crudo, siempre es positiva si interviene sobre el exceso de dependencia energética de petróleo.
La situación geopolítica, sin embargo, no permite opiniones tan gratas como el análisis del petróleo, en opinión de Solchaga: «Quienes empujaron en algún momento el escenario rosa de la intervención en Irak tenían una doble consideración, inteligente, pero equivocada» Para Solchaga, la incursión en Irak perseguía una baza claramente geopolítica. La de Cheney, Rumsfeld o Wolfowitz por la influencia que se podría tener en los precios del petróleo de la zona, por un lado, y en la estabilidad de Oriente Medio, Irán, Siria, Jordania y Palestina, por otro. Un planteamiento que «no ha salido porque la ocupación, sin el respaldo de Naciones Unidas no era fácil de mantener».
La incursión en Irak, en palabras de Solchaga, «nos ha metido en un lío tremendo a la economía mundial porque si Estados Unidos se fuera mañana en una situación de libre arbitrio para Irak, los equilibrios internos en Oriente Medio serían peores. Si se quedan tampoco es una garantía de que no sea una fuente de conflictos, al margen de que pueda retroalimentar en gran medida la situación del terrorismo internacional».
Según afirmó Solchaga, Irak va a proyectar siempre la incertidumbre sobre la economía internacional, por lo que además «las bolsas lo van a notar», y a pesar de la recuperación económica, siempre habrá miedo por nuevos atentados en la zona.
En cuanto a los tipos de interés, para Solchaga, «no es imaginable mantener los tipos de interés en la situación actual. Los tipos de interés tienen que subir y van a subir». Frente a una subida de interés existen dos debilidades principales: el endeudamiento de las familias en créditos hipotecarios que, con una subida de tipos, engordaría más la deuda trasladándose por ende a la banca y provocando, probablemente la morosidad. Y fuera de España, la subida de tipos en Estados Unidos afecta a un aumento del riesgo país de los países latinoamericanos endeudados en dólares y receptores de fuertes inversiones españolas (Telefónica, Endesa, BBV, Banco Santader, Iberdrola) que además influyen directamente en la evolución del Ibex 35.
A pesar de esta posible coyuntura, para Solchaga «ninguno de los escenarios posibles es muy preocupante». Los tipos de interés en Estados Unidos, según el análisis del ex diputado socialista, pueden subir un punto hasta final de año, una subida que los mercados ya contemplan. Esta subida va ser progresiva, no va afectar en gran medida a la política económica del Banco Central Europeo y, por tanto no debería influir en el crecimiento europeo en los próximos diez o 12 meses.
En su ponencia, Carlos Solchaga ensalzó además como actor económico internacional fundamental hoy a China. «Es verdad el asombro que China produce. Lleva creciendo 25 años con una tasa de crecimiento de entre el 7 y el 8 por ciento. Un crecimiento absolutamente extraordinario». Para Solchaga, China va ser muy importante en nuestra vida, aunque su desarrollo en los próximos años no va perturbar el escenario de crecimiento que se nos presenta.
De lo internacional a lo nacional, Solchaga afirmó que el crecimiento de España en el último año «está muy bien». Creció durante el pasado año un 2,4 por ciento, una cifra positiva teniendo en cuenta el 0,6 por ciento de media en el resto de Europa. Sin embargo, para Solchaga, no podemos conformarnos con cualquier cosa, teniendo en cuenta que la economía mundial va a crecer este año en torno al 4,6 por ciento.
«¿A qué se ha debido este crecimiento?» Se preguntaba el ex ministro de Economía. Para Solchaga, el crecimiento que puede sostenerse es el basado en la competitividad y acumulación de capital para la generación de empleo. No ha sido este el modelo de crecimiento en España: «aquí hemos crecido porque se ha mantenido muy bien el crecimiento del consumo en torno al 3 por ciento y porque está lanzada la construcción, que el año pasado ya creció el 3,7 por ciento». Este modelo de consumo por renta provoca un mayor endeudamiento. Por este motivo, un mejor panorama, en palabras de Solchaga, sería «un mayor énfasis en el crecimiento de la inversión y las exportaciones, manteniendo el consumo a la par con el PBI».
Para Solchaga el resultado de este modelo económico «en modo alguno ayuda a la productividad». Si el crecimiento se basa en el consumo y la construcción, no sorprende el estancamiento de esta productividad, requisito fundamental para un desarrollo sostenible en la economía globalizada. «Los problemas de deslocalización nos lo recuerdan constantemente». Una deslocalización que para Solchaga se explica por la diferencia de salarios a la baja fuera de España: «Esto nos recuerda que el modelo de desarrollo de nuestro país no debe ser uno basado en salarios bajos, sino en competir con productividades altas. Es un tema en el que España tiene una debilidad que debe afrontar».
Finalmente, Carlos Solchaga planteó en su intervención qué podría hacer a este respecto el nuevo Ejecutivo socialista. El nuevo Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero no parece que vaya a alterar en gran medida la política económica con respecto a la etapa anterior. Sin embargo, el Gobierno sí va a hacer un esfuerzo en lo que se refiere a productividad: «por un lado aumentar considerablemente la investigación, el desarrollo y la innovación desde el sector público. En segundo lugar, pensando en el largo plazo, gastar mucho más en educación, mejorando el sistema de becas. Y finalmente yo creo que este Gobierno va a gastar mucho en infraestructuras, estoy persuadido de que así lo hará».
En este panorama, para Solchaga, la situación internacional y el cambio de gobierno, los dos «shocks seguidos que ha pasado el país: el 11 de marzo y el 14 de marzo» y que no han frenado la estabilidad económica del país, no han visto una reacción de temor, incertidumbre o inhibición de la sociedad, demuestra que «hemos llegado a una situación de madurez política, económica e industrial». «Hemos creado el tipo de sociedad que tenga la capacidad para capear las mayores dificultades en un ambiente de estabilidad política y de convivencia democrática».