El pulso entre Caja España y Caja Duero se enmarca dentro del proceso actual abierto en España de concentración de las cajas de ahorro, que permitirá además un mayor impulso a su internacionalización.

Caja España anunció el martes pasado su intención de reanudar las negociaciones con Caja Duero «de inmediato» después de que el Banco de España pidiera a las partes «que sigan negociando hasta concluir con éxito el proceso de fusión».
El Consejo de Administración de Caja España, convocado para informar de la reunión de la Mesa Negociadora, ya había aprobado «manifestar la disposición a continuar con las negociaciones y llegar a acuerdos con Caja Duero, siempre y cuando se respeten los equilibrios necesarios».
Santos Llamas, presidente de Caja España, expresó además su deseo de reanudar las conversaciones con Caja Duero cuanto antes, siempre y cuando la entidad, con sede en Salamanca, vaya con el propósito de «negociar».
Los miembros de la mesa negociadora de Caja España reprochan a los de Caja Duero que el reparto que pretenden en virtud de esta fusión es desproporcionado y beneficia claramente a Salamanca, en detrimento de León. Incluso, desde Caja España, se mostraron partidarios a que un ente independiente sea el que establezca el reparto.
Por otra parte, Caja España puso de manifiesto que jamás ha ejercido en el proceso de negociación un «liderazgo», ya que se trata de alcanzar un acuerdo de fusión en el que «nadie pierda» y todos «cedan» mediante la generosidad. «Caja España siempre apuesta por repartos al 50%, jamás ha exigido más que el 50%».
Además, Santos Llamas destacó la importancia de pensar en los empleados de ambas entidades de ahorros en el proceso de fusión y aseguró tener «asumido» que será necesario realizar una reestructuración al 50%.
Si resultase imposible llegar a un acuerdo, el presidente de Caja España no descartó la posibilidad de acudir a los servicios de una auditoría externa que se pronuncie sobre el asunto de manera independiente.
Al ser preguntado por la posibilidad de abrir el proceso de fusión a otras entidades de ahorros, Santos Llamas indicó que «bastantes cosas hay ya en la cabeza», aunque recordó que nunca ha descartado esa posibilidad.
El pulso entre Caja España y Caja Duero se enmarca dentro del proceso actual abierto en España de concentración de las cajas de ahorro. La crisis actual ha motivado que las cajas busquen fusionarse entre ellas como única salida para su supervivencia: ello las hará más fuertes y además les posibilitará mayores oportunidades de internacionalización.
En otros puntos de la geografía española, como Andalucía y Cataluña, también se están dando ejemplos de cajas de ahorro que buscan aunar sus fuerzas. Ésta es una de las enseñanzas básicas de esta crisis y de todas las demás, presentes y futuras: aparte de que la unión hace la fuerza, los tiempos de crisis pueden ser un riesgo… pero también una oportunidad para crecer y ser más fuertes y competitivos en lo sucesivo. Cuando las aguas vuelvan a su cauce, las cajas de ahorros que permanezcan en pie podrán ser actores internacionales de primerísima magnitud.