El presidente del Gobierno de EE.UU., George W. Bush, presentó la semana pasada su informe económico anual al Congreso, en el que destacó las virtudes del libre comercio con la finalidad de que se renueve la Autoridad para la Promoción Comercial (TPA en inglés). Argumentó que es el único camino para reanudar las conversaciones de la Ronda de Doha.
Ante un auditorio dominado por los demócratas, cuya desconfianza hacia las negociaciones comerciales es de dominio público Bush recalcó que la reducción de las barreras aduaneras en el extranjero hará más flexible la economía estadounidense al abrir nuevas oportunidades de negocio. Reiteró la necesidad de renovar la TPA, que obliga al Congreso a aprobar o rechazar los acuerdos comerciales, sin poder introducir enmiendas. «Es esencial para completar buenos acuerdos comerciales. Debe renovarla para que podamos mejorar nuestra competitividad en la economía global». En otras intervenciones se añadió que la «no extensión de la TPA enviaría la señal al mundo de que Estados Unidos ha perdido la fe en Doha».