Fotografía de archivo libre de derechos creada por Karsten Würth en Unsplash.
Infraestructuras y Comercio Internacional
El nuevo sistema de peajes sin barreras en el corredor Anchieta-Imigrantes de Brasil, que da acceso al estratégico Puerto de Santos, entrará en funcionamiento el 1 de agosto. La medida busca agilizar el tráfico en una arteria vital para la logística del país y tiene implicaciones directas para la cadena de suministro de las empresas españolas con intereses en el mercado brasileño.
La Agência de Transportes do Estado de São Paulo (Artesp) ha confirmado que el próximo 1 de agosto se activará el cobro en el nuevo sistema de peaje de flujo libre, conocido como free flow, en las autopistas Anchieta e Imigrantes. Este corredor es la principal vía de conexión entre la metrópolis de São Paulo y el Puerto de Santos, el complejo portuario más grande de América Latina y un punto neurálgico para el comercio internacional.
Impacto en la cadena logística internacional
La modernización de esta infraestructura crítica no es un asunto meramente local. El Puerto de Santos canaliza una parte sustancial de las exportaciones e importaciones de la mayor economía de la región, y cualquier mejora en su eficiencia operativa repercute en el comercio global. Para las empresas españolas, que exportan a Brasil desde maquinaria y componentes de automoción hasta productos agroalimentarios de alto valor, la agilización del tránsito terrestre hacia el puerto es un factor competitivo fundamental. La eliminación de las barreras físicas y las previsibles congestiones asociadas promete reducir los tiempos de tránsito y optimizar la fiabilidad de la cadena de suministro, un aspecto crítico para la planificación logística y el cumplimiento de los plazos de embarque.
Detalles del nuevo modelo de cobro
El sistema free flow sustituirá las tradicionales cabinas de peaje por pórticos equipados con cámaras y sensores que leen las matrículas de los vehículos o las etiquetas electrónicas (tags) sin necesidad de que estos se detengan. La concesionaria Ecovias Imigrantes será la encargada de la gestión. Según los datos recopilados en la fase de pruebas, el 93% de los vehículos comerciales que transitan por la vía ya disponen de una tag activa, frente al 71% de los vehículos particulares. Los conductores sin este dispositivo dispondrán de un plazo de 30 días para realizar el pago a través de plataformas digitales.
Una de las modificaciones más significativas es el cambio a un modelo de cobro bidireccional. Hasta ahora, la tarifa se aplicaba únicamente en el sentido de bajada hacia la costa. Con el nuevo sistema, el peaje total de R$ 40,60 (reales brasileños) se dividirá en dos cobros de R$ 20,30, uno por cada sentido del trayecto. Según Raquel Carneiro, directora de Artesp, esta medida beneficiará especialmente al transporte de mercancías, ya que «los camiones que descienden cargados hacia el Puerto de Santos y regresan vacíos pagarán tarifas menores en el trayecto de vuelta al tener menos ejes en contacto con el asfalto».
Modernización tecnológica y seguridad
La implantación de los pórticos, cuyo coste se estima entre 15 y 20 millones de reales por unidad, va acompañada de una profunda actualización tecnológica. Las cámaras son capaces de identificar vehículos incluso a alta velocidad o en condiciones de baja visibilidad, como la niebla intensa, habitual en la región de la Serra do Mar. La información recopilada se integrará en el programa de vigilancia estatal Muralha Paulista, reforzando la seguridad en la ruta.
Además, el nuevo sistema permitirá gestionar de manera virtual la «operación convoy», un procedimiento de seguridad que se activa durante episodios de niebla densa y que actualmente requiere de las barreras físicas de los peajes para agrupar los vehículos. A partir de ahora, sensores basados en inteligencia artificial detectarán la baja visibilidad y activarán una señalización especial y luces para controlar la velocidad. Un estudio de la Universidade de São Paulo (USP) ha determinado el uso de señalización de color verde limón fluorescente en el suelo para maximizar la visibilidad en condiciones adversas. Las actuales plazas de peaje serán desmanteladas progresivamente hasta finales de año.





