Brasil consigue mantener el crecimiento en torno al 3%

Un estudio elaborado por Euler Hermes analiza la coyuntura política y económica así como la posición que ocupa Brasil en el panorama internacional.


Desde que accediera al poder, el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, líder del ala izquierda del partido de los trabajadores, ha mostrado gran pragmatismo y ha otorgado gran prioridad a la estabilidad macroeconómica.
Sin embargo, los escándalos han salpicado al Gobierno de Lula da Silva durante la mayor parte de 2005. Este mismo año, la popularidad del presidente, también afectada por un crecimiento económico menor del previsto, comenzó a recuperarse, pero los sondeos de opinión hacen presagiar un encuentro muy disputado en las elecciones presidenciales de octubre. Así el actual jefe del Ejecutivo brasileño debe enfrentarse a la presión de sus partisanos habituales, no obstante es en el centro donde estará la batalla.
Las legislativas tendrán lugar al mismo tiempo y, sea cual sea el presidente elegido, deberá crear coaliciones circunstanciales para llevar a cabo acciones legislativas en el Congreso, ya que la estructura de partidos tiene pocas posibilidades de cambiar significativamente.
Crecimiento económico
El crecimiento, afectado por una política monetaria más restrictiva y por el escándalo político que ha minado la confianza, ha disminuido durante el año pasado. Después de haber acelerado a principios de 2005, la inflación cerró el ejercicio dentro de los límites fijados como objetivo. Esto ha permitido al Banco Central bajar los tipos de interés, lo que, junto con una política presupuestaria ligeramente más expansionista, debería contribuir a un aumento más fuerte del crecimiento del PIB en 2006 (3%).
La administración del presidente Lula da Silva ha dado prioridad a la estabilidad macroeconómica, manteniendo sus objetivos de inflación y los excedentes presupuestarios primarios por encima del 4% del PIB. Esto, y el ratio deuda pública neta/PIB, se ha mejorado regularmente, aunque un tipo de 50% sigue siendo demasiado elevado para conseguir comodidad -es el que tiene el perfil de la deuda.
Posición exterior
La prudencia política ha ido acompañada de una marcada mejora del balance externo. De hecho, la balanza por cuenta corriente, basada en un fuerte crecimiento de las exportaciones, ha pasado del déficit crónico al superávit. El equilibrio debería mantenerse a grosso modo en 2006-2007.
Los ratios de la deuda exterior son actualmente más cómodos que antes de las elecciones precedentes, y las reservas de cambio hacen más que cubrir los pagos de la deuda exterior que vence en 2006-2007. El tipo de cambio flotante continuará también amortiguando las incertidumbres electorales. Aún así, la fortísima apreciación del real en 2005 comienza a afectar a la competitividad de las exportaciones, y esto es algo que habrá que empezar a tener en cuenta.