BBVA no da por finalizada su incursión en EE.UU, donde cuenta con «masa crítica» tanto en Texas como en Alabama y el Sur de América.

El consejero delegado del BBVA, Ángel Cano, descartó el pasado jueves la compra de cajas «completas» por parte del banco que dirige, aunque no desechó la posibilidad de adquirir «conjuntos de oficinas» para ganar cuota de mercado en determinadas regiones españolas. Además, Cano advirtió de que «sin un sistema financiero fuerte y solvente» no es posible que «la economía de un país se recupere en condiciones».
Durante su participación en un almuerzo-coloquio celebrado por el Club Financiero de Bilbao, Cano se refirió al proceso de reordenación de las cajas existente en España, así como a la oportunidad de realizar alguna adquisición.
Según explicó, el BBVA dispone de un red suficiente, y aunque puede tener «algunas apetencias en algunos puntos concretos», su interés es «más que por entidades completas, por conjuntos de oficinas que pueda haber en determinados sitios» y en los que el banco pretendería tener más cuota de mercado.
No obstante, precisó que actualmente «no hay ninguna oferta de venta hoy en el mercado para poder analizar nada», y agregó que cuando «llegue en unos meses», el BBVA lo analizará.
Respecto a los planes del BBVA en el exterior, aseguró que no da por finalizada su incursión en EE.UU, donde cuenta con «masa crítica» tanto en Texas como en Alabama y el Sur de América. «Seguiremos teniendo oportunidades de seguir creciendo en el mercado norteamericano, sin ninguna prisa», dijo.
En China, con el 15% de participación en el Citic Bank, el BBVA ha llegado «al límite» de su participación, ya que legalmente no se puede superar el 20%. «Si hubiera más posibilidades, las analizaríamos», apuntó.
En el ámbito latinoamericano, vería con buenos ojos «seguir creciendo» en los países en los que su presencia es «minoritaria», como Perú y Chile, y entrar en Brasil. Sin embargo, descartó esta última posibilidad por tratarse de un mercado «complicado».
Ángel Cano defendió además la necesidad de que España cuente con un sistema financiero «ordenado, fuerte, solvente y rentable», sin el que «no es posible que la economía de un país se recupere en condiciones y de forma sostenible».
En este sentido, animó a un acometer un proceso de reestructuración financiero que debería realizarse con «la mayor rapidez posible» para tener el sistema «en forma cuanto antes». El proceso debería ser «muy personalizado», hacerse «caso a caso» y «muy dirigido por el Banco de España». A su juicio, la reestructuración «ha de responder a un proceso racional y razonable de redimensionamiento de las entidades que estén inmersas en cada uno de los procesos».
Además, insistió en que un «sistema financiero fuerte y solvente» asegurará la canalización de la financiación exterior y facilitará el desapalancamiento de los sectores excesivamente endeudados y con más riesgo». «En el futuro existirán mayores requerimientos regulatorios en cuanto a capital, provisiones, ratio de apalancamiento, liquidez y protección del consumidor. Asimismo, habrá una mayor supervisión», precisó.
El consejero delegado de BBVA dio un repaso a los antecedentes y desencadenantes de la crisis y se mostró convencido de que «la economía global está en marcha», aunque «todavía marcada por la incertidumbre y existen importantes retos en el futuro».
Además, precisó que las perspectivas macroeconómicas «son muy heterogéneas según los países», con un menor crecimiento en las zonas desarrolladas (Estados Unidos y la UEM), mientras Asia y América Latina tienen buenas perspectivas.