Día Jueves, 08 de Enero de 2026
En Empresa Exterior, el digital del negocio exterior de España, seguimos pendientes de la actualidad. Hoy prestamos atención a las necesidades financieras de las empresas internacionalizadas.
Para ello hemos invitado a Luis Azofra, Country Manager de Ebury, empresa de soluciones financieras para el negocio internacional.
En estos momentos, a partir del contacto que mantienen regularmente con los más de 3.000 clientes que tienen en España, ¿cuál es la situación que detectan en el tejido empresarial?
Luis Azofra: “Nuestros principales interlocutores son los departamentos financieros y estos nunca duermen, y menos aún cuando hay una crisis. La diferencia está en sus prioridades: en momento de calma o emplean su tiempo en consolidar resultados, repartir beneficios… mientras que ahora lo que hacen es calzarse el traje de faena, lo que hacen es apuntalar, reducir gastos, cobrar facturas… La actividad está a pleno rendimiento”.
¿Qué les transmiten las propias empresas? ¿Hay sectores más afectados que otros?
L.A.: “Hay un frenazo en la producción, unos sectores se encuentran más sectores que otros. En España el sector más perjudicado es el turístico. En cualquier caso, el motivo que ha producido esta crisis es tan particular que hay empresas que saldrán más fuertes, por ejemplo, conservas, farmacia, salud, software en la nube…”
Y en concreto, ¿qué problemas se han detectado? Por ejemplo, el sector exportador, la ruptura de cadenas de suministro…
L.A.: “Lógicamente cuando cortas las fronteras las importaciones y exportaciones sufren de manera especial. La primera fase de este cambio viene de un shock de oferta y ahora también se ha extendido al consumo, tenemos ya un shock de consumo. No tiene sentido importar muchos productos porque Occidente no los puede consumir y esto afecta exactamente igual a nuestros exportadores. Si esta situación se prolonga, no sé si estamos hablando de meses o de semanas, nuestros hábitos de consumo variarán y las empresas que más rápido se adapten a esos cambios serán las ganadoras”.
¿Se están viendo efectos sobre la situación financiera de las empresas?
L.A.: “Lo primero que hacen las compañías es blindar osmóticamente la caja. La pared de esa caja permite la entrada de dinero pero evita que salga. Las soluciones que demandan es, primero, toda entrada de dinero a un precio razonable es bienvenida. Y aquí las ayudas del Estado deberían de jugar un papel fundamental y por eso es muy importante que se pongan en marcha lo antes posible.
Aparte lo que están haciendo los departamentos financieros es analizar los cambios esperados en los flujos futuros. Si tenías coberturas establecidas para unos flujos futuros que ya no van a ser esos, van a ser menores, mayores, pueden no ser… lo que tiene sentido es cancelarlo”.
En este escenario de volatilidad e mercados, ¿cuáles son los consejos que pueden dar a las empresas para que gestionen adecuadamente el riesgo de tipo de cambio?
L.A.: “Lo que define esta crisis es la palabra incertidumbre, está provocada por un agente extraño a todo lo que durante los últimos 200 años nos ha dirigido: economía, política, poder., religión.. Los cálculos que se barajan sobre la profundidad de la recesión y el tiempo que vamos a tardar en recuperarnos de ella dependen de las semanas que el covid nos mantenga encerrados.
En nuestra opinión, las coberturas que se planteen no deben ser a largo plazo, sean lo más cortos posibles, como mucho hasta seis meses, no tiene sentido en este estado de incertidumbre… Estamos ante un efecto mariposa: una semana más de encierro en EEUU puede suponer una caída del 3% más del PIB.
¿Hay algún producto o servicio más recomendable en estos momentos?
L.A.: “Productos servicios, cortos, debemos olvidarnos de productos exóticos. Ante la incertidumbre tenemos que tener sencillez, transparencia y liquidez”.
Ahora que estamos asistiendo a una volatilidad del mercado de divisas: ¿qué es lo normal, la volatilidad actual o el estancamiento de los últimos años?
L.A.: “Llevo 27 años en mercados globales y te da lecciones. Una de ella es no confundir tranquilidad con mansedumbre. La divisa no es un animal doméstico y prueba de ello es que no existe ningún gestor de divisa que en el medio o largo plazo no haya sucumbido. Cubrir ese riesgo y concentrase en el negocio propio es la mejor estrategia. Olvidarse de la parte que no es de tu negocio, cubriendo esos riesgos y concentrarse en lo que estás vendiendo”.
¿Cómo se enfrenta una empresa como Ebury a una situación tan excepcional como la que estamos viviendo?
L.A.: “Hace tres semanas que todos nuestros empleados trabajan en remoto, estamos en 19 países y creo que en todos están trabajando desde sus casas. Todos nuestros servidores, datos están en la nube y nuestro servicios continúan ofreciéndose con toda normalidad. Tenemos la ventaja de que nuestra tecnología está desarrollada in house, no dependemos de otros. En la parte de la caja, tenemos esos ingresos que nos dio la entrada que nos dio como inversor Banco Santander, nos encontramos muy sólidos. Ebury opera desde el primer ía de este crisis en modo “business as usual”. Hemos efectuado más de 47.000 pagos en este mes con un volumen por encima de los dos billones de dólares y hemos enviado fondos a más de 200 países en 85 países”.
¿Supone el modelo fintech una ventaja frente al sector de la banca más tradicional?
L.A.: “Sí, en algunos aspectos. La agilidad, ser nativos digitales globales… nos permite hacer algunos negocios mejor que la banca tradicional. Por otra parte los adjetivos solidez, historia, tamaño… pesan mucho a la hora de pensar en finanzas, es la ventaja de la banca. En casos como este, tantos nuestros clientes como nosotros estamos acostumbrados a trabajar online y por teléfono y supongo que eso nos da una ventaja en estos momentos excepcionales”.
Un mensaje a las empresas internacionalizadas españolas en estas circunstancias.
L.A.: “No puedo decir a las empresas que saben mucho más de su negocio cómo tienen que gestionarlo. Hay cosas obvias como es buscar dentro de su know how o de sus capacidades de distribución, segmentos que puedan ser sostenibles. Tenemos casos de empresas que traían juguetes de China y ahora traen mascarillas. Por otra parte, ampliar las vías de distribución online… Pero dentro de nuestra área, reiterar mi recomendación: frente a la incertidumbre, centrarse en productos líquidos, transparentes y establecer coberturas a máximo seis meses”.












































