Día Jueves, 08 de Enero de 2026
El candidato de extrema derecha del Partido Social Liberal (PSL), Jair Bolsonaro, ha obtenido un abrumador 46% de votos en las elecciones celebradas el 7 de octubre.
A pesar de esta imponente victoria, muy superior a lo que vaticinaban las encuestas, no alcanzó el 50% necesario para evitar la segunda vuelta, la cual se realizará el próximo 28 de octubre. En ella se enfrentará al socialista Fernando Haddad, heredero del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, que obtuvo 29,3% de los votos. En tercer lugar, muy por detrás de los anteriores, figura el centroizquierdista Ciro Gomes, con un 12,5%. Los resultados dibujan un mapa muy polarizado con una clara división entre el noreste, como feudo de la izquierda y foco de población con renta más baja, que votó por el socialista; y el sur, sureste y centro, las regiones más ricas, marcadamente conservadoras. El exmilitar, tachado de machista, racista y homófobo, ha capitalizado el descontento de la población brasileña frustrada con los políticos de las últimas décadas y dispuesta a abrazar soluciones extremas para resolver la violencia y la corrupción. Como causa clave del viraje a la extrema derecha se encuentra el escándalo de Lava Jato, el esquema de corrupción generalizada que ha salpicado a empresarios, contratistas y partidos políticos. Entre los políticos condenados se encuentra Lula, en la cárcel por los cargos de corrupción pasiva y lavado de dinero, lo que ha penalizado duramente al Partido de los Trabajadores. Además de presidente y vicepresidente, se han elegido a los 513 diputados que forman la Cámara baja, a dos tercios de los senadores (57 sobre un total de 81), a los gobernadores de los 26 estados y del Distrito Federal y a sus respectivas legislaturas estaduales.
Impulsado por el efecto Bolsonaro, el PSL, una formación minúscula y que en 2014 sólo eligió un diputado, sale de las urnas como la segunda mayor fuerza en la Cámara Baja, con 51 diputados.
Tan sólo perderá en número de diputados con el PT cuya bancada puede caer desde los 70 legisladores elegidos hace cuatro años hasta 57 este año según los datos provisionales. El ganador de la segunda vuelta tendrá que lidiar, por tanto, con un Congreso sumamente fragmentado donde ni el partido de Bolsonaro ni el de Haddad ni sus respectivos aliados (dos formaciones pequeñas) conseguirían, ya no mayoría, sino al menos una presencia notable. En tres semanas los brasileños acudirán de nuevo a las urnas aunque muchos expertos señalan que desde la redemocratización a finales de 1980 nunca un candidato que venció en primer turno perdió en segunda ronda. El candidato de extrema derecha propone, en el ámbito económico, entre otras medidas, reducir la deuda pública un 20% mediante privatizaciones y licitaciones, disminuir la carga tributaria, controlar los gastos públicos, bajar los costes para las empresas y reformar el sistema de pensiones para pasar a un modelo de capitalización privado.









































