Día Jueves, 08 de Enero de 2026
En la última revisión del desempeño de la economía global, el organismo internacional estima que el crecimiento del PIB para 2018 y 2019 alcanzará el 3,7%, dos décimas por debajo de las previsiones del pasado mes de abril.
Además, a diferencia de lo que sucedió en 2017, este crecimiento será menos equilibrado entre regiones puesto que algunos de los riesgos que se contemplaban en abril ya se han empezado a materializar tales como las turbulencias financieras sobre los mercados emergentes derivadas de la subida de tipos de la Fed o la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Por regiones, destaca el buen momento que atraviesa la economía estadounidense con un crecimiento del PIB del 2,9% en 2018 y el empleo en máximos históricos, gracias, en cierta medida, al efecto expansivo de la reforma fiscal de la Administración de Trump.
Sin embargo, el organismo ha revisado a la baja las previsiones de la primera potencia mundial para 2019 (2,5%) como consecuencia de la imposición cruzada de aranceles entre Estados Unidos y las principales potencias mundiales. Tanto la Eurozona como Reino Unido en 2018 registrarán tasas de crecimiento más bajas de lo previsto inicialmente. En el primer caso, ello obedece al menor dinamismo que han mostrado las principales economías de la región (Alemania y Francia, fundamentalmente) debido a factores de carácter pasajero, como la ola de calor que experimentó Europa en la primera mitad del año que causó una caída de la productividad. La incertidumbre que rodea al proceso de negociación de la salida de Reino Unido del bloque comunitario se ha traducido en una menor tasa de crecimiento del PIB en esta economía (1,1% en 2018, frente al 1,3% que se estimaba anteriormente) y en un deterioro del sentimiento económico y del dinamismo inversor.
Entre los emergentes también existe una notable heterogeneidad. Por una parte, los países productores de crudo registrarán tasas de crecimiento más elevadas como consecuencia del incremento de los precios del petróleo (el barril de Brent cotiza por encima de los 80$). Por otra, aquellas economías que presentan mayores desequilibrios y necesidades de financiación, como la turca o la argentina, se verán penalizadas por la normalización monetaria de la Fed, lo que resultará en un crecimiento del PIB más moderado en 2018. De hecho, estos países ya han sido víctimas de un incremento de la inestabilidad financiera y fuertes presiones sobre sus divisas en el presente ejercicio.
Por último, el organismo señaló que la intensificación de las tensiones comerciales y la incertidumbre política que se derivan de ellas, suponen los principales retos para la economía global en el corto plazo. Ello, indudablemente, se verá reflejado en un menor dinamismo de la inversión y del comercio internacional en 2018 y 2019.









































