Día Jueves, 08 de Enero de 2026
De acuerdo con las últimas cifras publicadas por Eurostat la zona euro registró una expansión del 0,4% del PIB en el segundo trimestre respecto al trimestre anterior, el peor dato desde el mismo período de 2016.
La desaceleración económica se achaca, fundamentalmente, a la pérdida de confianza empresarial como consecuencia de la guerra comercial iniciada por Estados Unidos. Las exportaciones fueron uno de los motores de crecimiento del PIB de en 2017, situación que, dada la tensión actual muy probablemente no se vuelva a vivir en el ejercicio actual. Además, la Eurozona ha acusado la escalada de los precios de la energía observada en la primera mitad del año. La desaceleración económica, por otra parte anticipada, por el momento no ha cambiado el tono de las declaraciones del Banco Central Europeo en su última reunión de finales de julio. La autoridad monetaria ha manifestado su intención de concluir el programa de expansión cuantitativa poniendo fin a la adquisición de activos a finales de año.
Reino Unido. ¿Qué ocurrirá si no se llega a un acuerdo para el Brexit? La publicación del plan para el Brexit del gobierno británico el pasado mes de julio desató un auténtico torbellino político que provocó incluso la dimisión de dos ministros del Ejecutivo de May (entre ellos el negociador del Brexit ante la UE, David Davis). El “Plan de Chequers” evidencia la preferencia de May de mantenerse alineada a la UE en materia comercial, algo que no ha sentado muy bien entre los conservadores más radicales que lo consideran una “traición” a la elección de la ciudadanía británica. La propuesta británica contempla un acuerdo de libre comercio para el intercambio de bienes, excluye los servicios y pretende recuperar la soberanía sobre sus fronteras limitando la libre circulación de personas pero aplicando numerosas excepciones en el caso de trabajadores altamente cualificados o estudiantes que formen parte del programa Erasmus. Tras hacerse público, May tuvo que hacer numerosas concesiones a los diputados tories que abogan por una ruptura radical de las relaciones comerciales con la UE. Dichas concesiones, sin embargo, limitarán su capacidad negociadora con la delegación del bloque ya que contemplan la aprobación del Parlamento británico del acuerdo final o que los países del bloque comunitario recauden aranceles en favor de Reino Unido, algo que probablemente la UE no aceptará. Barnier, por su parte, mostró notables reticencias al Plan de Chequers destacando, tal y como ha declarado en numerosas ocasiones, que Reino Unido no puede escoger entre las cuatro libertades que aplican dentro de la UE (personas, bienes, capitales y servicios). Ante este escenario, el gobierno británico publicó el pasado mes de agosto una serie de documentos técnicos en el que se especificaban los planes de contingencia para distintas industrias en caso de que no se llegase a un acuerdo antes del próximo 29 de marzo, día en el que se produce la salida de Reino Unido del club comunitario. Poco después y, ante el revuelo que causó la publicación de los documentos, Raab intentó tranquilizar al sector empresarial y a la ciudadanía asegurando que “la posibilidad de que Reino Unido abandone la UE sin haber llegado a un acuerdo es muy reducida”. Barnier, por su parte, se ha comprometido a intensificar los esfuerzos en llegar a acuerdos ahora que las negociaciones inician su fase final. Ambos tienen previsto reunirse la próxima semana en Bruselas para intentar llegar a un consenso acerca de uno de los puntos más controvertidos: la frontera de Irlanda del Norte. Se espera que, antes de final de año, se hayan resuelto ésta y el resto de cuestiones abiertas, tales como la regulación en materia farmacéutica, la investigación científica conjunta o la seguridad aérea, entre otros. De otra forma, el tiempo para negociar la salida de Reino Unido del club comunitario estaría próximo a agotarse.
Elecciones en Suecia. El 9 de septiembre los suecos estaban llamados a votar en los comicios más polarizados que se recuerdan en el país en los últimos años. La inmigración ha centrado el debate durante la campaña electoral ya que el partido xenófobo ultraderechista Demócratas Suecos (DS), ha hecho una crítica feroz a las políticas de acogida de refugiados que en 2015 llevó a cabo el primer ministro, Stefan Löfven. Así pues, la formación política ultra DS, liderada por Jimmie Akesson, se ha hecho un hueco en la primera fila del panorama político con el 17,6% de los votos, casi cinco puntos más de apoyo que en 2014. El partido socialdemócrata, formación del actual primer ministro Löfven, ha sido el más votado con 28,4% de los votos si bien se trata del peor resultado de su historia. El escenario político actual es totalmente incierto. La posible coalición de izquierdas habría obtenido el 40,6% de los votos (144 escaños), frente al 40,3% de los votos de la alianza de derechas (Moderados, Centro, Liberales y Democratacristianos). Todo apunta a que el empate técnico entre las fuerzas moderadas de izquierda y derecha inclina la balanza hacia una negociación entre ambos y erige al DS como la principal fuerza de oposición en solitario a pesar de que durante la campaña no se descartaba que los conservadores suecos pudieran llegar a negociar con el DS si fuera necesario. Estos resultados, sin embargo, no hacen sino constatar una vez más el derrumbe de la socialdemocracia frente al auge de las fuerzas ultranacionalistas como ya ocurriese en Francia, Italia o Alemania.










































