Álvaro de Luis Andrés: «La tensión geopolítica obliga a la empresa española a diversificar su riesgo en Asia»

En el marco de su 25º aniversario, empresa Exterior analiza la evolución de la internacionalización española en Asia, un continente que ha transitado de ser un centro de producción de bajo coste a un complejo escenario de mercados de consumo, innovación y oportunidades diversificadas. Este nuevo paradigma, sin embargo, no está exento de importantes desafíos. Álvaro de Luis Andrés, socio director de la firma legal Net Craman, desglosa los riesgos geopolíticos y regulatorios que deben afrontar las compañías y subraya la necesidad de adoptar estrategias a largo plazo basadas en la diversificación y el conocimiento profundo del terreno.

Sobre Net Craman Asia

Net Craman Asia es una reconocida firma de asesoramiento legal y corporativo con una sólida trayectoria acompañando a las compañías en su expansión internacional. Con una oficina consolidada desde hace 15 años en Guangzhou, China, la firma destaca por su cercanía e interlocución directa con las administraciones locales, expandiendo actualmente su práctica a otros mercados clave como Singapur y el Sudeste Asiático.

Sobre el entrevistado: Álvaro De Luis Andrés

Álvaro De Luis Andrés es socio director de Net Craman Asia. Es licenciado en Derecho por la Universidad San Pablo CEU de Madrid y cuenta con un Máster en Empresariales por la Universidad de Barcelona. Posee una vasta experiencia en derecho mercantil, societario, energías renovables y contratación internacional. A lo largo de su carrera, ha liderado la expansión internacional de empresas españolas y es miembro de los Colegios de Abogados de Madrid y Palencia.

Entrevista exclusiva: 25 años de la empresa española en Asia

Pregunta: En Empresa Exterior celebramos nuestro 25º Aniversario analizando este primer cuarto de siglo. Álvaro, tú has vivido en primera persona gran parte de este periodo sobre el terreno. ¿Qué balance haces de estos últimos 25 años para la empresa española en Asia? ¿Cómo ha evolucionado el perfil de nuestras compañías desde aquel «aterrizaje» inicial hasta la realidad de hoy?

Álvaro De Luis Andrés: El balance es netamente positivo, puesto que España es un recién llegado a los mercados asiáticos, que por definición son múltiples y muy diversos. Hace 25 años, la empresa española conocía casi de forma exclusiva el mercado chino y no era tanto el mercado, sino las opciones que este país ofrecía desde el punto de vista de los costes laborales muy bajos y atractivos.

Por tanto, China interesaba de una forma específica como lugar donde ubicar la cadena de suministro. En este momento, la empresa española está presente no solamente en China sino en el resto de mercados y de países asiáticos. De hecho, en todo el sureste asiático. Estamos hablando de 10 estados miembros en la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, en la propia China y en otros países como Corea del Sur y Japón.

La empresa española está allí no solamente fabricando, puesto que esos costes laborales en China ya no son tan bajos. Se han deslocalizado las cadenas de suministro a otros países de la región por el riesgo en el que se han convertido los mercados de consumo. Se han movido a otros países donde la innovación y la tecnología son punteros. La empresa española se ha adaptado en una situación, bajo nuestro punto de vista, perfecta: descubriendo nuevas oportunidades, explorando nuevos países y adaptándose a las necesidades muy dispares en todos estos países para sobrevivir, consolidarse y tener éxito.

Pregunta: Vosotros también estáis de celebración con los 15 años de vuestra oficina en Guangzhou. En un mercado tan complejo y cambiante como el asiático, ¿Cuál es el papel principal que juega hoy Net Craman para la empresa española? ¿Qué valor diferencial aporta tener estructura propia y consolidada allí frente a gestionarlo en remoto?

A.D.L.A.: Diría que nuestro principal valor añadido es la proximidad, la cercanía, el conocimiento directo que tenemos sobre muchos de los mercados de los países asiáticos a los que me refería anteriormente. La diferencia es abismal. Nuestro asesoramiento no es un asesoramiento meramente legal, académico o de salón. Estamos allí.

Llevamos quince años trabajando sobre el terreno, llevamos quince años en un país tan complejo y que ha evolucionado de una forma tan intensa como es China. Estamos autorizados por el regulador para asesorar en sede de China, pero el hecho de que llevemos quince años viviendo allí, el hecho de que tengamos un conocimiento real de cuáles son las dificultades a las que se enfrentan nuestros clientes, el hecho que tengamos una capacidad de interlocución directa con la administración, que podamos llevar también una interlocución cercana, próxima con los clientes, con los proveedores, con los socios de nuestros clientes en chino, en su idioma, directamente en China y no desde España… Esa proximidad, esa cercanía, es la que creo que nos diferencia y nos ha permitido progresar en la calidad de nuestro asesoramiento durante estos años, y la que nos garantiza la continuidad de nuestra práctica allí.

Por otra parte, estamos extendiendo dicha práctica a otros países, a otros lugares distintos a la propia China como es Singapur, como es el Sudeste Asiático y de nuevo nuestra apuesta es por la presencia. Cercanía tanto a los centros decisorios, a las sedes de las empresas con las que nuestros clientes trabajan, la cercanía a las administraciones locales con la que interactuamos y el acompañamiento constante, personalizado, profesional, pero al mismo tiempo cercano y amigable con nuestros clientes in situ y no solamente desde España.

Pregunta: Mirando al medio plazo y en el actual contexto geopolítico, ¿Cuáles son los mayores desafíos legales y operativos que identificas para las empresas españolas que operan o quieren operar en China y el Sudeste Asiático en los próximos años?

A.D.L.A.: Bueno, desafíos siempre hay y van evolucionando al albur de la propia evolución del contexto geopolítico, que diría es uno de los principales riesgos a los que tenemos que enfrentar, contra los que nos tenemos que proteger o contra los que nos tenemos que cubrir. Como sabes la evolución geopolítica en los últimos meses, diría en los últimos años, pero realmente es en los últimos meses y a veces en las últimas semanas y días, cambia drásticamente de la noche a la mañana. Tenemos que ser muy conscientes de que existe una tensión latente entre las dos grandes superpotencias, entre Estados Unidos y China.

Sabemos que la Unión Europea tiene una posición debatible en los vínculos comerciales que mantiene con China, pero al mismo tiempo los compromisos políticos que tiene suscritos con sus socios, como es en este caso Estados Unidos. La tensión geopolítica existe y va a evolucionar y tenemos que estar preparados para navegar las procelosas aguas de la misma a medida que vayan produciéndose cambios. La relación de China con Taiwán también es una de las circunstancias más complejas que puede tener que abordar cualquier empresa en el futuro. En este sentido, se han desarrollado estrategias como el famoso China plus one, China más uno, es decir, las empresas han buscado fórmulas para no depender exclusivamente de las cadenas de suministro ubicadas en China o de este único mercado, la diversificación es fundamental y como consecuencia diría que este es el segundo riesgo principal.

Es decir, la tensión geopolítica obliga a las empresas a diversificar, a buscar fórmulas de diversificación del riesgo y esto hace que se aproximen a nuevos países, a nuevos mercados y en el contexto asiático hay que entender que todos y cada uno de los países que mencionaba anteriormente, respondiendo a la primera pregunta, pertenecen a tradiciones jurídicas muy distintas.

Estamos hablando de países con tradiciones jurídicas continentales, de influencia europea, la propia China, hablamos de países con una herencia jurídica directa anglosajona, todos aquellos países que han sido colonias británicas en el pasado, países donde la sharía, la ley islámica también tiene una influencia importante, donde el derecho constitucional todavía ejerce una influencia decisiva. Es decir, la fragmentación jurídica en estos países es absoluta y por tanto esto es un riesgo regulatorio del que hay que ser consciente y la empresa tiene que entender que Asia no es un país, China de por sí ya es una realidad geográfica y política muy compleja, pero Asia en su conjunto es una multiplicidad de países con una multiplicidad de sistemas legales, de requisitos regulatorios y entender esos contextos y prepararse para cumplir con las normativas que correspondan, sectoriales, regulatorias, es fundamental. Por tanto, un riesgo geopolítico existe, un riesgo regulatorio existe, pero este se puede mitigar con preparación y el tercer riesgo principal es este, es el cumplimiento.

El cumplimiento de las diferentes normas que existen, que son además de naturaleza muy diversas. Es decir, cuestiones como la sostenibilidad, como las restricciones a las exportaciones, la protección de datos, la ciberseguridad, van evolucionando a medida que los riesgos geopolíticos también evolucionan. Estar al día de todas estas cuestiones es una cuestión absolutamente obligatoria para cualquier empresario, para cualquier empresa española que quiera tener una presencia en el terreno sin que ello vaya en detrimento de su seguridad jurídica.

Pregunta: Para navegar en este escenario de mayor regulación y complejidad, ¿Qué tipo de servicios o soluciones legales os están demandando más los clientes ahora mismo?

A.D.L.A.: Nuestros clientes nos solicitan principalmente que les apoyemos en la gestión del riesgo regulatorio al que me refería anteriormente y, en definitiva, con el cumplimiento normativo.

Esto implica dos cosas. Obviamente, hemos de ser conocedores del marco normativo vigente y aplicable a cada circunstancia, a cada caso concreto, pero la distancia, la complejidad normativa y la barrera lingüística que existe y el hecho de que en muchas ocasiones nuestros clientes requieren de un tiempo prudencial para poder llevar a cabo la inversión necesaria para contar con medios humanos sobre el terreno. Para tener personal de confianza consolidado en cada uno de los países en los que operan, les lleva a solicitarnos a nosotros, y nosotros estamos siempre dispuestos y en ello trabajamos constantemente, para poder ofrecerles una panoplia de recursos que van desde el supuesto conocimiento de la normativa y poner a su disposición los medios necesarios para evaluar los riesgos en los que pueden estar incurriendo, en la implementación de sus respectivos negocios, en el desarrollo de los mismos.

También les apoyamos en cuestiones más sencillas, a priori, como la mera constitución de sus sociedades, y nos aseguramos de que estas sociedades, que pueden ser una o pueden ser varias, en función de sus necesidades operativas, están al día de sus obligaciones legales, que están al día o que cumplen con todas las obligaciones legales y estatutarias que les corresponden. Nuestros clientes nos piden este apoyo muy directo, muy personal, y nos convertimos prácticamente no solamente en sus asesores legales, sino también en sus gestores y prácticamente en sus consejeros. No son pocas las empresas que han confiado en nosotros para que les asesoremos desde el seno de sus propios consejos de administración en sus sociedades locales.

Por tanto, esto está en consonancia y se corresponde a la perfección con nuestra doble línea de negocio en estos mercados de Asia. Proporcionamos tanto servicios corporativos elementales como un asesoramiento legal completo y con un calado muy relevante y con mucha profundidad. Insisto, estamos hablando de países muy distintos. Es decir, asegurar al cliente que puede dormir tranquilo y que sus sociedades, sus negocios y sus operaciones no adolecen de ningún tipo de carencia o que puedan incurrir en cumplimiento alguno en jurisdicciones tan dispares como la Malaya, como la China o como la Surcoreana requiere muchísimo trabajo. Por eso, llevamos 15 años haciéndolo y necesitaremos otros 15 años más para acabar de completar nuestro proyecto que es el ser resolventes y el poder ofrecer este asesoramiento en todos los países relevantes de la región.

Pregunta: ¿Qué tendencia inminente en los mercados asiáticos no deberíamos perder de vista? Y como experto que conoce ambas culturas, ¿Qué consejo fundamental le darías hoy a un CEO español que quiera que su proyecto en Asia perdure otros 15 o 25 años?

A.D.L.A.: La tendencia principal creo que se corresponde con la evolución política y económica de esta parte del mundo. Es decir, Asia va a seguir ganando peso económico y, por ende, va a seguir ganando peso político. Y, en consecuencia también, si la empresa española quiere internacionalizarse, si quiere diversificar sus inversiones en el extranjero y, en definitiva, si quiere prosperar creciendo en el exterior, no puede dejar de lado las opciones, las posibilidades que los diferentes mercados asiáticos le ofrecen.

La tendencia, por tanto, creo que va a seguir siendo mirar hacia el este, mirar hacia oriente, identificar allí posibles colaboraciones, posibles oportunidades. No puedo obviar la recomendación elemental que hemos hecho siempre cualquier responsable de cualquier empresa española que ha pretendido llevar a cabo cualquier tipo de inversión o de operación concreta en la región, y es que no funcionan jamás estas oportunidades, no se llevan a cabo, no se materializan o capitalizan nunca a corto plazo.

Nos tenemos que desplazar 12.000, 15.000 kilómetros hacia el este, tenemos que llevar a cabo una inversión, tenemos que contar con personal propio sobre el terreno, tenemos que hacer una apuesta a largo plazo, ser ambiciosos y, al mismo tiempo, ser coherentes con nuestras capacidades. Es decir, no podemos llevar a cabo una inversión en el extranjero, en cualquier lugar del mundo, pero menos aún cuando estamos tan lejos y estamos en países que, insisto, provienen de tradiciones jurídicas tan distintas a la nuestra, sin hacer una catalogación previa, un inventario de nuestros activos intangibles, identificar dónde están nuestras fortalezas y nuestras debilidades, cuáles son esos activos intangibles y qué inversión es necesaria para protegerlos de forma preventiva antes de llevar a cabo cualquier tipo de interlocución con un posible socio, con un posible cliente.

Una vez hemos hecho esta catalogación, hemos llevado a cabo un plan de negocio, hemos decidido qué inversión vamos a ejecutar para protegernos antes de comenzar las operaciones, tenemos que entender que los resultados no van a llegar nunca a corto plazo y que van a obligarnos a estar allí, a comprometernos con nuestra apuesta, con nuestro plan de negocio y con el mercado que se corresponda durante un tiempo prudencial, pero suficiente para madurar ese proyecto.

Es imposible hacer todo esto sin apoyarte tanto en las instituciones españolas como en el extranjero. No podemos dejar de mencionar aquí la labor fundamental que realizan las oficinas económicas y comerciales de España en el extranjero, la propia red de consulados generales y embajadas, pero principalmente diría que la red de Ofecomes es fundamental en este sentido, y también los asesores profesionales, privados o independientes que estamos trabajando allí.

Si estamos allí y hemos prosperado y hemos sobrevivido a 15 años, esperamos hacerlo 15 años más, pero esperamos que nuestros clientes también puedan permanecer allí durante mucho tiempo, y para ello tienen que hacer una inversión, una inversión de tiempo y una inversión de dinero. En definitiva, estoy convencido de que irán más y más empresas españolas no solamente hacia China, sino también a países como Vietnam, Indonesia, Malasia, Tailandia, a medida que se vayan interpretando estas posibles opciones para el empresario español de abordar nuevos mercados o de identificar socios con los que trabajar conjuntamente proyectos de desarrollo de tecnología, fabricación o directamente para la venta de un producto o de un servicio, y espero que podamos acompañarles en este camino.

Claves y preguntas frecuentes sobre el mercado asiático para la empresa española

¿Por qué es fundamental la diversificación en el mercado asiático hoy en día?

Para mitigar la alta tensión geopolítica entre grandes superpotencias como Estados Unidos y China, evitando depender de un único mercado y aplicando estrategias alternativas para el suministro y el consumo.

¿En qué consiste la estrategia «China plus one»?

Consiste en no centralizar de manera exclusiva las operaciones logísticas y de fabricación en territorio chino, impulsando la búsqueda de centros operativos adicionales en otros países del Sudeste Asiático para minimizar los riesgos de disrupción de la cadena de suministro.

¿Cuál es el principal reto legal al que se enfrentan las empresas al expandirse por Asia?

La inmensa fragmentación jurídica de la región, ya que coexisten normativas basadas en el derecho continental, el derecho consuetudinario anglosajón y legislaciones influenciadas por la ley islámica, requiriendo un cumplimiento normativo muy estricto.

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