El Archipiélago canario, enclavado en la encrucijada de tres continentes, Europa, Africa y América, ha sido históricamente lugar de tránsito y entrada de mercancías; unas islas ultraperiféricas, con excepcionalidades reconocidas desde hace quinientos años, por la insularidad, fragmentación y lejanía de los centros neurálgicos económicos y sociales. No obstante, las privilegiadas condiciones de Canarias, especialmente en climatología y diversidad geográfica, han propiciado un espectacular progreso económico y social, que nos está acercando al perfil de los países más desarrollados.
El final del siglo XX nos permitió recorrer en apenas una década, lo que otras regiones hacen en veinte o veinticinco años. Fueron años decisivos para Canarias, cuyo crecimiento emergió gracias, principalmente, al sector turístico. Nuestro archipiélago, una población con cerca de dos millones de habitantes, acoge a doce millones de turistas al año, al margen de los graves problemas que la masiva inmigración está causando en nuestro escaso territorio.
Por tanto, desde el Gobierno nos hemos marcado el reto de reducir la velocidad a la que hemos crecido; no podemos seguir creciendo al ritmo que lo hemos hecho, pero sí podemos derivar parte de ese crecimiento hacia nuestro entorno más próximo, colaborando así al desarrollo de los países emisores de una fuerte migración ilegal.
Para ello, nos hemos propuesto realizar los máximos esfuerzos en la diversificación de la economía canaria, con una apuesta clara por potenciar otros sectores distintos al tradicional binomio turismo-construcción, por la consolidación de nuestro mercado interior y la expansión de nuestras empresas al exterior.
Los datos nos demuestran que, en el campo del comercio exterior, la balanza comercial de Canarias ha sido tradicionalmente deficitaria. En los últimos quince años, las importaciones han triplicado a las exportaciones, producto de la necesidad de abastecernos en mercados exteriores por la imposibilidad de satisfacer la demanda interna con la oferta propia; déficit que se compensa por los elevados ingresos turísticos.
En cualquier caso, este desequilibrio entre importaciones y exportaciones se tiene que corregir y vemos en el Africa Occidental un amplio mercado de negocios para nuestros emprendedores. Con perseverancia, Canarias se debe convertir en el área de servicio de un canal que ha de unir Europa con América yAfrica. Canarias debe ser el nexo de esa tricontinentalidad, tan nombrada como verdadera.
Vamos a potenciar nuestro comercio exterior y la internacionalización de nuestras empresas en países de nuestro entorno geográfico, donde podemos aportar experiencia en sectores como el de servicios, tecnología punta, construcción y, entre otros, la planificación y ordenación del territorio.
Desde estas islas diminutas, en comparación con los continentes que nos rodean, hemos de afrontar el futuro con ese atrevimiento que caracteriza a las sociedades dinámicas, creativas e inquietas, con el objetivo final de fortalecer nuestra economía y generar riqueza, empleo y oportunidades de negocio que nos hagan desembocar en el bienestar social que se merecen nuestras gentes.
Es precisamente en esa diversificación donde se abre un enorme abanico en la internacionalización de nuestras empresas. Contamos con el talento que requiere una sociedad creativa, innovadora y con capacidad de respuesta, que compensa, en cierta medida, la lejanía de los mercados de aprovisionamiento y de destino de los productos y servicios.
Queremos seguir avanzando y en el ámbito institucional: España y la Unión Europea debe tener en Canarias un punto avanzado desde el que llevar a cabo las políticas de cooperación y desarrollo con América y Africa. Debemos entrar en los países de nuestro entorno cercano. Tenemos a tan sólo unos minutos cientos de importantes oportunidades y, sin embargo, el comercio con Africa tan sólo representa hasta ahora el 10% de las exportaciones de Canarias.
Desde el Gobierno de Canarias estamos impulsando la participación de empresas canarias en proyectos de desarrollo y cooperación en los países del Africa Occidental, en materia urbanística, en la exportación de productos agroalimentarios o de tecnología puntera, además de desarrollar, conjuntamente con las Cámaras de Comercio, numerosas campañas de cooperación en ámbitos como la sanidad, la formación, medio ambiente, energías renovables y desalinización de agua de mar.
La vocación de liderazgo de Canarias es un objetivo irrenunciable, avalado por el enclave geográfico donde nos encontramos y unido a la experiencia en materia turística y al dominio en el área de servicios.
Tenemos que seguir fortaleciendo los puertos y aeropuertos canarios, para mejorar las comunicaciones aéreas y marítimas, posibilitando así una buena conexión de Canarias con Europa, Africa y América.
Tenemos la obligación de liderar desde Canarias las políticas de cooperación y desarrollo de los países de nuestro entorno. Porque, sin duda, Canarias es la plataforma desde la que se deben canalizar las políticas con Iberoamérica y Africa que se emprendan desde España y la Unión Europea. ::