Acerca del Diccionario Biográfico Español

La revisión de la Historia, de nuestra Historia, su tutela y su salvaguarda está estos días en tela de juicio por la polémica que ha suscitado algunas de las voces de ilustres personajes, que se han tratado en el Diccionario Biográfico Español, recientemente presentado a los medios, de la mano de su director el Sr. D. Gonzalo Anes y Álvarez de Castrillón.


Nunca se había hablado tanto de historia y nunca lo había hecho tanta gente ajena al erudito elenco de los historiadores. Si,  de la historia se había hablado recientemente pero de forma partidista y sesgada al proponer una revisión de nuestra “memoria histórica”. Las fosas del periodo franquista, los muertos del bando republicano, los legítimos portadores de nuestra memoria, pero solo de uno de los bandos. La contienda de la Guerra Civil Española se ha vuelto a abrir, la lucha feroz entre hermanos, las familias divididas, es algo que ha vuelto a resurgir como abanderada de lo que debemos vivir, conocer y sentir de nuevo.

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Hacer uso de la historia de forma partidista y tendenciosa no es nada nuevo. Que lo hagan personas de poca estofa intelectual que difícilmente difieren romano de románico. Que a duras penas saben el origen de la democracia, del liberalismo, que quizás no sean conocedores y menos lectores de los intelectuales y pensadores de sus propias ideas y doctrinas,  y que entre sus mejores armas sólo poseen  un cajón cargado de prejuicios, pues hace que se dispare la polémica cuando se presenta un Diccionario Biográfico Español, en aras de considerarlo “subjetivo” y en ocasiones “falto a la rigurosidad y neutralidad”.

Para escribir la Historia con mayúsculas, es necesario algo que no se tiene en cuenta siempre, la distancia en el tiempo, solo así, y no siempre, se logra tener un atisbo de objetividad.

El Diccionario Biográfico Español, se comenzó a forjar en el año 1999, cuando la Real Academia de Historia, firma un convenio con el Ministerio de Educación para crear en un periodo de 8 años, el Diccionario Biográfico Español. Es Real la Academia de Historia, pues fue Felipe V el que en 1735 aprueba los estatutos de la Academia. Por tanto,  no es de extrañar, que en esta ocasión también fuera con el patrocinio de nuestro monarca D. Juan Carlos, la presentación de dicho diccionario.

 

El Diccionario Biográfico Español, ha estado realizado bajo la supervisión meticulosa del ya mencionado director científico, el Sr. Anes, de otro académico coordinador, el Sr. Aldea, así como de un nutrido grupo de documentalistas, historiadores y académicos que han  trabajado de forma intensa en este proyecto, todas ellos, más que probadamente acreditados para dicho fin. Las líneas de trabajo que se iban a trazar se desarrollaron en unas jornadas que se celebraron en Madrid en junio del 2000, donde se congregó  lo más granado del mundo académico de la Historia, con la participación de diversos directores de las Academias de Historia de Iberoamérica, así como académicos y futuros colaboradores.

En mayo de 2011 se ha presentado  parcialmente este gran proyecto, que cuenta en total con  50 volúmenes y versa sobre la biografía de personas relevantes desde las épocas más lejanas de la Historia Antigua, hasta nuestros días.

La memoria de mosquito que algunos políticos manifiesta no traspasa los años 30 del pasado siglo y su sabiduría en la materia parece que sobrepasa la de estos” pobres ilustrados” que se han atrevido a escribir la Historia. La objetividad seguramente está en sus manos completamente ecuánimes de cualquier atisbo político, aunque ellos sean políticos.

Sería interesante que esos mismo políticos, que no historiadores, se leyeran los libros más básicos de nuestros pequeños colegiales, que erróneamente están aprendiendo conceptos como la existencia de la Corona de Cataluña, o aquellos libros que ignoran la historia de lo  que hasta no hace mucho se conocía como Hispanoamérica y ahora con varias lecturas se habla de Latino América y parece que debemos seguir entonando el “mea culpa” por lo que en su momento fue todo un logro histórico, político, económico y cultural con el descubrimiento de América, gracias a la financiación de la vapuleada Isabel la Católica.

En fin, que de la historia se encarguen los historiadores y de la política, que no es poco, aquellos que se llaman políticos.