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Tomás Pablo
Jueves, 26 de enero de 2017
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Estados Unidos - Chile

Chile y Estados Unidos: una relación fructífera

El pasado viernes, Donald J. Trump asumió como el 45º presidente de los Estados Unidos de América, en una ceremonia que cumplió con el ritual acostumbrado en la considerada democracia más antigua de la época moderna.

A nivel global, y en especial en relación con el resto de naciones que conforman el continente americano, se está a la expectativa de cuáles serán los postulados de la nueva Administración con respecto a la región; hasta ahora se sabe muy poco.

 

En el caso particular de Chile, existe un tratado de libre comercio (TLC) -vigente desde el 1 de enero de 2004-, que incluye situaciones de la relación económica bilateral tales como comercio de bienes, contratación pública, promoción y protección de inversiones, servicios, protección de la propiedad intelectual, y materias propias de la nueva economía, como el comercio electrónico y el tratamiento moderno de los temas ambientales y laborales.

 

Desde el pasado 1 de enero de 2015 el 100% del comercio bilateral está liberalizado, al haberse completado el programa de desgravación arancelaria.

 

Según la United States International Trade Commission (USITC), el 98,8% de las importaciones norteamericanas de productos chilenos ingresaron con acceso favorable el año 2014, con arancel cero o preferencial. Por otra parte, cerca del 85% de las importaciones desde Estados Unidos en ese mismo año ingresaron al suelo chileno usando el TLC; ello significa que, en promedio, las compras totales realizadas por Chile de productos provenientes de Estados Unidos tuvieron un arancel efectivo en torno al 0,47%, bastante inferior al promedio de las importaciones totales de Chile, situado en el 0,92%.

 

Un dato llamativo son las ventas de Estados Unidos a Chile: están por encima de las realizadas a mercados más grandes como pueden ser España, Italia o Rusia. Las exportaciones estadounidenses a Chile significaron 15.000 millones de dólares en 2015. Después de España, Estados Unidos es el segundo Estado inversor en Chile, con un volumen próximo a los 30.000 millones de dólares.

 

Estados Unidos es la principal plaza para los envíos chilenos provenientes de pymes de servicios y de manufactura. Entre enero y septiembre de 2016, el intercambio comercial entre los dos países alcanzó los 13.866 millones de dólares. Los sectores agropecuario, silvícola y pesquero evidenciaron positivos embarques: ascendieron a 1.478 millones de dólares, con una expansión anual del 5,2%. Particularmente importantes son los envíos de fruta, que totalizaron 1.351 millones, lo que refleja una tasa de expansión anual del 7,8% en dicho período.

 

Quinto destino de la IED chilena

 

Igualmente, los Estados Unidos son el quinto receptor de inversión directa de empresas chilenas, con un monto total a finales de 2016 en torno a los 10.000 millones de dólares y la tendencia es a seguir creciendo.

 

Es conocido por todos que la apertura de mercado, instituciones fuertes y conducción responsable de la política económica son las bases de la estrategia de crecimiento y desarrollo económico de Chile.

 

Chile es miembro activo de iniciativas de integración comercial como el Acuerdo Transpacífico y la Alianza del Pacífico, y participa en foros como APEC, OCDE. Asimismo, contribuye a los esfuerzos de liberalización comercial impulsados por la Organización Mundial de Comercio (OMC) junto a Estados Unidos y un número indeterminado de Gobiernos amigos.

 

A Chile, como a zonas de distintas partes del planeta, le interesa conocer el plan de infraestructuras anunciado por el presidente Trump durante la campaña electoral indicó entonces que sería "un plan el doble de grande en infraestructura interna" que el propuesto por su contrincante.

 

Desde Canadá, pasando por Estados Unidos, México, América Central, el Caribe y hasta el sur del continente americano y la Antártica, la globalización ha impactado favorablemente; ahora estamos más unidos y abiertos a otros continentes para hacer de este planeta algo mejor entre todos. Las tecnologías han sido uno de los motores principales de esta nueva era a la que nos enfrentamos: no busquemos enemigos donde no los hay.

 

Tomás Pablo R., Presidente Ejecutivo, Wolf & Pablo Consultores S.L.

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