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Álvaro Alsina y Philippe Deltombe
Miércoles, 29 de junio de 2016
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España - China

El fraude del cambio de cuenta bancaria china

Este fraude, que es ya un clásico en el ámbito de las relaciones comerciales entre proveedores chinos y empresas occidentales, no consiste en hacer un pedido a un proveedor chino, efectuar una transferencia de fondos y no recibir nada a cambio. No, es más ingenioso, relativamente frecuente y no siempre obvio.

El fraude consiste básicamente en que un fabricante chino, con el que frecuentemente ya se tienen relaciones comerciales habituales, solicita a la empresa extranjera que el pago lo realice con una transferencia a una cuenta bancaria diferente a la usualmente utilizada. Posteriormente el proveedor chino reclama el pago, afirmando que no ha recibido ninguna transferencia, y ante la documentación que demuestra que la empresa extranjera sí lo ha efectuado, afirma que la cuenta bancaria beneficiaria de la transferencia no es suya y que, por tanto, la deuda sigue existiendo.

 

 

 

 

El presente artículo partirá de la hipótesis en la que el proveedor actúa de buena fe y su cuenta de email ha sido realmente pirateada por un hacker externo. Dejaremos pues de lado la hipótesis en la que el fraude ha sido organizado internamente por la misma empresa china o es consecuencia de algún díscolo empleado.

 

 

 

 

 

Normalmente esto ocurre porque las redes informáticas de muchas empresas no son seguras y pueden ser pirateadas con relativa facilidad. Los hackers pueden así, desde el mismo email del proveedor chino, enviar una solicitud de cambio de cuenta bancaria a la empresa extranjera, desviando la transferencia a su propia cuenta. Por esta razón la comunicación por email con ciertas empresas no es completamente fiable y, para temas importantes, debe ser confirmada por otros medios.

 

De entrada, una petición de cambio de cuenta bancaria por parte del proveedor chino debería despertar algún recelo en la empresa extranjera, ya que es bastante raro que las empresas chinas cambien de banco. Por otra parte, lo habitual en este fraude es que la nueva cuenta bancaria figure a nombre de una empresa con un título ligeramente diferente al del proveedor. Y además la nueva cuenta suele localizarse fuera de la China continental, encontrándose en Hong Kong, Taiwán, África...; incluso el delincuente también puede encontrarse fuera de China. Es frecuente que la solicitud de cambio de cuenta bancaria se justifique por motivos fiscales o comerciales, por necesidad de disponer de divisas extranjeras fuera de China, etc.

 

Dan Harris, de Harris & Moure, propone en su blog (www.chinalawblog.com) que de manera general las empresas que mantienen relaciones comerciales con China deberían adoptar un modus operandi que contemplara medidas del tipo que se enumeran a continuación:

 

Asegúrese de disponer de las coordenadas de los contactos en la empresa china que hablen su idioma. En caso de duda o situación sospechosa es muy recomendable confirmar el cambio telefónicamente.

 

 

 

 

 

 

  • Elabore un documento con la información relativa a la cuenta bancaria de su proveedor y en las futuras facturas haga referencia a ese documento en lugar de poner todos los detalles bancarios en cada factura. De esta manera se reducen las posibilidades de que se envíe la transferencia a una cuenta nueva.

 

  • Transfiera primero una cantidad pequeña para confirmar la cuenta bancaria.

 

  • Acuerde con su proveedor un procedimiento especial que reagrupe algunas de las medidas mencionadas anteriormente, para confirmar cambios de cuenta.

 

  • En el caso de que ya se hubiera efectuado el fraude y si la cantidad defraudada no es demasiado significativa, es muy posible que los gastos para recuperarla puedan ser mayores que la cantidad perdida.

 

La primera posibilidad que viene a la mente es iniciar acciones legales contra el proveedor, pero por un lado, China no reconoce sentencias de tribunales extranjeros, y por otro, un tribunal chino podría culpar, por falta de diligencia, a la empresa extranjera por transferir fondos a una cuenta bancaria nueva sin confirmarlo antes con su proveedor chino.

 

Es imprescindible actuar inmediatamente denunciando el fraude a la policía china (Public Security Bureau) con el fin de que se inicie una investigación criminal. Si se actúa con rapidez es posible que la policía logre bloquear la cuenta antes de que el dinero desaparezca. Más tarde podrá negociar con su proveedor chino el compartir los gastos relativos a la denuncia.

 

Otra posibilidad que conviene explorar es compartir la pérdida con el proveedor chino, con el argumento de que ha sido su sistema informático el que ha sido pirateado debido a su deficiente seguridad. El resultado de estas negociaciones dependerá, fundamentalmente, de la relación existente entre ambas partes y las perspectivas de futuro haciendo negocios juntos. Asimismo se puede argumentar que la solicitud del cambio de cuenta bancaria a través del email habitualmente utilizado en la comunicación entre las partes (y si este tipo de solicitud ya se había efectuado en el pasado) constituye una práctica comercial habitual (art. 60 Derecho Contractual e Interpretación conforme del Tribunal Supremo de Pekín). De esta manera se puede defender que su empresa actuó conforme a las prácticas habituales entre las partes y que no ha habido ningún tipo de negligencia por su lado, puesto que las referencias legales citadas nos llevan a pensar que el cambio de cuenta bancaria a través del email utilizado normalmente entre las partes se podría considerar como una instrucción formal y de acuerdo con la práctica comercial habitual.

 

Como conclusión, es preciso insistir en que hacer negocios en China no es más inseguro que hacer negocios en otros países; en China así como en otros lugares solo hay que estar alerta y establecer unas reglas simples para evitar posibles fraudes que, en absoluto, disminuyen el atractivo de este gran mercado.

 

 

Philippe Deltombe, Socio de AGM Abogados – Shanghai y Álvaro Alsina, China Desk AGM Abogados – Shanghai

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