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Noticias y protagonistas del negocio exterior de ESPAÑA
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José Piñeiro
Miércoles, 27 de abril de 2016
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El fraude y la corrupción: alarmas para la internacionalización

Labrar con acierto un negocio en el exterior no sólo es cuestión de disponer de los recursos económicos y humanos necesarios.

Un condicionante previo y crítico es contar con el conocimiento suficiente y acertado del país y del mercado donde se quiere entrar, así como de las empresas u organismos que podrían ser socios, tomadores de decisión, representantes o intermediarios. Aunque organismos públicos y privados, y en general Internet, son fuentes valiosas de información, la realidad muestra que en muchas ocasiones son escasas para identificar la diversidad de riesgos que entraña acometer un determinado proyecto, especialmente en mercados emergentes.


Como en todo, los riesgos evolucionan y varían, y no necesariamente son fáciles de identificar y analizar. Todo lo contrario. Para llegar a conocer y gestionar con acierto algunos de ellos, hay que contar con metodologías y herramientas ciertamente sofisticadas. Este aspecto es especialmente relevante en materia de corrupción y fraudes, riesgos que tristemente están a la orden del día.


En China, por ejemplo, en las últimas semanas han salido a la luz decenas de investigaciones y detenciones por tramas de corrupción. Además, el incremento de la deuda corporativa en el país agrava el riesgo de manipulaciones contables por parte de las empresas para presentar balances saludables. Cualquiera que busque un socio aquí debería apoyarse no sólo en una due diligence financiera, sino también en una due diligence reputacional de la sociedad o del directivo que se esté considerando —a sabiendas también de que la transparencia no caracteriza a este mercado— para descartar la existencia de antecedentes o prácticas delictivas que puedan poner en peligro la inversión, así como la reputación de la empresa.


Por su parte, Brasil sufre una grave inestabilidad interna desencadenada por el “caso Petrobras”, que salpica a empresas, instituciones y políticos a todos los niveles, y especialmente al sector de la energía y las infraestructuras. La petrolera ha puesto en venta muchos de sus activos para reducir su deuda. Aquellos interesados deberían ampliar el espectro de una due diligence habitual para, igualmente, descartar que los tentáculos de la trama hayan llegado a la gestión de dicho activo.


Situaciones similares se dan en Argentina con el cambio de gobierno y se pueden encontrar ejemplos en otros países de la región, así como en Europa del Este, Oriente Medio y Asia.

 

 

Un estudio de FTI Consulting entre multinacionales europeas y norteamericanas señala que, en los últimos cinco años, el 83% de las firmas han sufrido pérdidas significativas en sus operaciones en mercados emergentes, equivalentes a una media del 0,7% de su facturación anual —unos 260 millones de dólares anuales—. El análisis de las causas resulta sorprendente: en más del 50% de estos casos, dichas pérdidas han estado relacionadas con asuntos de fraude interno y externo, corrupción y reputación.

 


¿Estas empresas tenían el conocimiento suficiente para tomar sus decisiones de inversión? ¿Podrían haber evitado estas mermas aliándose, por ejemplo, con otros socios? Nunca se sabrá, pero cabe pensar que un trabajo de forensic o de inteligencia corporativa previa y focalizado, puede detectar hechos y escenarios potenciales de este tipo de riesgos en base a los cuales tomar decisiones más fundamentadas.


No significa que con un análisis o investigación previa uno quede indemne, porque todos los jugadores están expuestos a la lacra del fraude, pero conocer mejor un escenario favorece el acierto en la gestión. Tanto es así, que la gestión diferente de un mismo riesgo puede generar resultados muy dispares a una compañía: expresado como porcentaje de los ingresos, el volumen de pérdidas podría oscilar entre el 2,2% que puede suponer para una empresa que no lo hace bien con respecto al 0,2% de la que sí lo hace bien.


Tampoco deben subestimarse otros factores que, aunque a veces puedan parecer evidentes, es preciso conocer en detalle para iniciar relaciones comerciales y porque guardan mucha relación con las probabilidades de topar con corruptelas. Son los aspectos sociopolíticos y de cultura del negocio. En Japón, un mercado no precisamente emergente, la mafia o Yakuza tiene una gran influencia en el tejido empresarial del país. En Myanmar, con 52 millones de habitantes, la nueva presidencia augura cambios favorables para situar al país en un nuevo foco de inversión asiático. Sin embargo, a pesar de los nuevos vientos, las fuerzas militares siguen teniendo mucho poder y existen verdaderas élites locales en sectores como el minero, gasista o financiero.


El planteamiento es extensible para profundizar en otros riesgos de calado, como los cambios regulatorios. No en vano, este riesgo es el detonador de las pérdidas en mercados emergentes en un 45% de los casos, según el informe antes comentado.


Actualmente, Irán capta la atención inversora, pero todavía hay fuertes barreras y una gran complejidad legal, como la vinculada a los EE.UU. Más allá de los sectores alimentario, sanitario y algunas áreas de aviación civil, todavía no es posible realizar negocios en el país. Los ejemplos pueden ser miles, pero lo que es claro es que no debe escatimarse en el esfuerzo de recabar y analizar la información que sea necesaria para comprender los riesgos que han de sortearse, sobre todo si cuando de lo que se trata es de establecer un negocio duradero y que garantice la integridad de la compañía dentro y fuera del mercado en cuestión.


Afortunadamente, las due diligences y la inteligencia corporativa se sirven hoy día de procedimientos muy tecnificados que permiten no sólo identificar con rigor los riesgos de fraude, legislativos y geopolíticos, de conflicto de interés y de cultura empresarial, entre otros, sino también evaluarlos cuantitativamente para poder utilizarlos en los modelos de valoración tradicionales y en la definición del coste de capital. Un enfoque que enriquece con creces la visibilidad del perfil riesgo país, así como el potencial riesgo intrínseco de la actividad en el exterior.

 

 

José Piñeiro, Managing Director del área Forensic & Litigation de
FTI Consulting España

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