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Marina Nogales Fulwood
Martes, 4 de agosto de 2015
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Dificultades de la Internacionalización de la Empresa Española

La apertura de la empresa española al mercado exterior constituye, probablemente, uno de los cambios más significativos de la economía española de los últimos años.

El actual contexto que vive la economía española, junto con la necesidad de expansión, han llevado a que un gran número de empresas españolas incluyan la internacionalización como uno de los pilares de su estrategia empresarial, ya sea cuando han alcanzado una determinada madurez en el mercado nacional o desde sus inicios.


Asimismo, muchas empresas han utilizado la internacionalización como mecanismo para diversificar el riesgo y para crecer ante la incertidumbre de la situación nacional. Otras razones estratégicas incluyen: la mejora de la imagen y la reputación de la empresa a nivel internacional y la posibilidad de dar cobertura a sus clientes en varios países, así como la reducción de los costes de producción que ofrecen algunos mercados emergentes.

 
El nuevo panorama de las telecomunicaciones globales ha propiciado que cada vez más empresas trasladen sus negocios a otros mercados, ya que han desaparecido en gran medida las barreras geográficas y de conocimiento que solían limitar las oportunidades de negocio. Cualquier mercado que ofrezca potenciales oportunidades de negocio es visto con interés, y más aún los mercados desconocidos o “exóticos”.

 

Los mercados más atractivos


Tradicionalmente, por cuestiones culturales, idiomáticas, y de facilidad de acceso al mercado norteamericano, los países latinoamericanos han constituido el mercado más atractivo para las empresas españolas. Sin embargo, nuestras empresas cada vez se ven más capaces para colonizar otros mercados hasta ahora minoritarios: Europa del Este (especialmente Polonia, República Checa o Rumanía), Oriente Medio, África (principalmente Marruecos y Argelia) o Asía (India y China).


Los riesgos


Al margen de los potenciales beneficios asociados a la internacionalización, es necesario tener en cuenta que el proceso no está exento de riesgos y obstáculos que afectan, no sólo a la rentabilidad de las operaciones internacionales sino a la capacidad financiera y a la reputación de las propias empresas.


Los riesgos pueden aparecer independientemente de la forma de internacionalización, ya sea la participación en concursos internacionales, la colaboración con un socio local, la implantación directa o la exportación de productos o servicios.


¿Cuáles son algunos de los principales riesgos?


La empresa española se enfrenta a una serie de obstáculos que constituyen un importante riesgo para sus operaciones en el extranjero. Existen algunos riesgos que afectan a cualquier empresa que se aventure al extranjero, como la falta de seguridad jurídica en algunos países con oportunidades de inversión o la falta de conocimiento de la cultura, marco legal o de las formas locales de operar. Son especialmente vulnerables en mercados emergentes, a los que las empresas se ven atraídas por sus posibilidades de alta rentabilidad: El desconocimiento del mercado y la falta, en algunas ocasiones, de acuerdos bilaterales con España, hacen aumentar exponencialmente las posibilidades de fracaso.


Por tanto, es clave analizar, no solo el entorno y las ventajas competitivas, sino también las dificultades y desventajas competitivas. Algunos de los principales riesgos a los que se enfrentan las empresas en sus procesos de internacionalización son:

 

  • Riesgo Estratégico / Comercial

En ocasiones, abrirse camino en otros mercados implica enfrentarse a una gran competencia por parte de otras empresas extranjeras implantadas en el país de interés con antelación. Este factor, junto con un conocimiento insuficiente de la idiosincrasia del mercado, aumenta significativamente el riesgo de fracaso del proceso de internacionalización.

 

Asimismo, si no se realiza un estudio previo del mercado, se corre el riesgo de que haya un alto grado de competencia por parte de otras empresas extranjeras del sector con historial de éxito en el país.   

 

En cuanto a la asociación con entidades locales, el hecho de contar con el apoyo de un socio local con una buena reputación en el sector, o incluso recomendado por el propio cliente, no nos asegura que en unos años no salga a luz su presunta o real vinculación con casos de corrupción, soborno o blanqueo de capitales, y que por lo tanto la empresa española tenga que defenderse en un juicio bajo jurisdicción extranjera o un arbitraje. Esto puede ocurrir si existe una guerra política entre las instituciones oficiales que utilizan a empresas extranjeras como un arma en su juego de poder.

 

  • Riesgo Legal / Administrativo

Existen mercados extranjeros en los que existe un cierto grado de falta de seguridad jurídica. Las operaciones pueden verse afectadas por cambios legales o regulatorios difíciles de prever y que pueden resultar en grandes pérdidas o incluso en expropiaciones (véase el caso de Repsol – YPF en Argentina).

 

Asimismo, el desconocimiento del marco legal y de los trámites administrativos necesarios para la ejecución de los planes comerciales pueden hacer que las empresas incurran, sin tener conocimiento de ello, en ilegalidades o malas prácticas a ojos de la normativa local.

 

  • Riesgo Político

A nivel político, existen varios riesgos que las empresas deben tener muy presentes a la hora de operar en otros mercados, como el proteccionismo comercial de los gobiernos locales, el nivel de seguridad del país, los cambios políticos o la falta de apoyo institucional, ya que pueden derivar en graves daños financieros, operativos y reputacionales de los que es difícil recuperarse. Entre los riesgos más notables para las empresas cabe destacar la corrupción.


Es cierto que resulta difícil competir con empresas procedentes de países que aplican normas éticas distintas de las del mundo occidental (Ej.: empresas chinas que, en lugar de ofrecer sobornos en efectivo, piden derechos de explotación), además de precios competitivos.

 

En determinados mercados, ya sea por cultura o por tradición, las prácticas corruptas pueden ser un factor condicionante del éxito de nuestras operaciones. Desde pagos de comisiones a “conseguidores” o socios locales hasta sobornos a funcionarios, estas prácticas habituales suponen uno de los principales y más peligrosos riesgos de operar en estos mercados, que pueden llegar a tener consecuencias penales o regulatorias en los países de origen, donde la legislación y la actitud respecto a actos corruptos varían significativamente.


Aunque a nivel europeo no hay directrices homogéneas, leyes como la española Ley Orgánica 3/2000, de 11 de enero del Código Penal en materia de lucha contra la corrupción de agentes públicos extranjeros en las transacciones comerciales internacionales o la FCPA de EE.UU y la UK Bribery Act son exigentes y complejas, y son un punto de referencia para empresas con actuación global, ya que su violación podría resultar en la prohibición de operar en estos países.


Ejemplo: Una empresa registrada en EE.UU. puede ser demandada por sus actividades en terceros países, lo que puede suponer gastos muy elevados, pérdida de reputación y penalizaciones por parte de organismos internacionales, tales como  expulsión de concursos públicos.

 

Según Transparency International, los pagos de facilitación, en ocasiones conocidos como pagos de “engrase o aceitado”, son por lo general ilegales. Se trata de pagos de pequeñas sumas que exigen los proveedores de servicios para garantizar o ‘facilitar’ servicios a los cuales la empresa tiene derecho, como conectar un teléfono u obtener un visado. De igual manera, pueden actuar como incentivos que ofrecen los empleados de una empresa a personal de aduanas, inmigraciones u otro tipo de funcionarios para ‘acelerar’ la prestación de servicios y la concesión de permisos. Sea como fuere, estos pagos no se deben ofrecer ni tampoco se deben pagar.
La diferencia entre un pago de facilitación y el pago por un servicio más expeditivo, entre ellos los servicios de correo de primera clase, es que en el último caso se publicita un servicio legítimo a la tarifa establecida, que es la misma para todos, se pagará de forma transparente a una organización o departamento, y por la cual se entregará un recibo. Por el contrario, el pago de facilitación se hace a una persona y de forma oculta, sin ningún recibo. Ocasionalmente, dichos pagos pueden ser exigidos bajo amenazas de violencia física. Si esto sucede, es importante que el personal de la empresa sepa que, en caso de recibir amenazas de daños, deben limitarse a pagar e irse, sin temor a una posible recriminación. Cuando son exigidos o se realizan pagos de facilitación bajo coacción, hay que registrarlos e informar a la dirección..

 

¿Cómo pueden las empresas prevenir o mitigar estos riesgos?


Teniendo en cuenta los obstáculos a los que se enfrentan las empresas a la hora de operar en el extranjero, resulta de vital importancia realizar una serie de acciones, tanto antes de emprender las operaciones en el exterior como tras el comienzo de las operaciones.  


Desde un punto de vista legal y de cumplimiento, el aumento de los incentivos externos por denunciar irregularidades hace que sea fundamental estar al tanto de los potenciales problemas internos y atenderlos lo antes posible. Asimismo, los departamentos de cumplimiento normativo (“compliance”) están jugando un papel más importante en las decisiones operativas y estratégicas de las empresas, y están bajo más presión que nunca para asegurar el éxito de las operaciones.


Una de las primeras acciones que deben tomarse es la realización de un estudio previo de due diligence, que puede variar según el tipo de acción internacional: En el caso de una implantación directa, es importante llevar a cabo un estudio socio-político y comercial del mercado; si las operaciones implican la asociación con un socio local, resulta imprescindible realizar un proceso de due diligence reputacional y financiero.


Estas medidas, aunque voluntarias, deberían convertirse en procedimientos estándar a la hora de pensar en abrirse paso en un nuevo mercado, ya sea por implantación directa de la empresa, adquisición de una empresa local o colaboración con un socio local. Aunque en ocasiones estas medidas pueden generar un coste, es importante tener en cuenta que los costes de prevención son mucho más manejables que aquellos que puedan surgir tras un incidente. Estos pueden reportar pérdidas, incluso millonarias, para las empresas afectadas.


Algunas medidas preventivas:

 

  • Realizar un estudio de mercado que cubra aspectos comerciales, socio-económicos y socio-políticos.

 

  • El due diligence exhaustivo de un socio local es, hoy en día, más que una opción facultativa, una medida indiscutible para minimizar los riesgos de fraude, corrupción y soborno en un país extranjero. Este tipo de servicio, proporcionado por consultoras de riesgos independientes, no sólo pueden asesorar a la hora de entrar en una relación con un socio local, sino también ayudar a preparar la oferta y entender las capacidades técnicas y los precios del mercado local.


Algunas medidas de mitigación:

 

  • Para protegerse de las posibles demandas por parte de instituciones extranjeras, no es suficiente la simple inclusión de una cláusula de penalización de actos de corrupción en el contrato con un socio local, dada su insuficiencia como prueba judicial. Es necesario que todas las conversaciones y todos los correos electrónicos que se intercambien con el socio local queden documentados. Aun así, existe la posibilidad de que no se acepte la documentación técnica como prueba judicial, pero nos ayudará a responder ante nuestros accionistas o socios.

 

  • En cuanto a las medidas para gestionar los riesgos de corrupción y soborno, las empresas deben considerar la necesidad de aplicar medidas internas sobre integridad corporativa o denuncia interna. Asimismo, se debe llevar a cabo la formación continuada del personal para sensibilizarle sobre estos temas, o encargar las tareas de gestión de operaciones del día a día a un asesor local (previa realización de due diligence sobre el mismo), que además puede informar de los cambios de la coyuntura política en el país.

 

 

Marina Nogales, directora de K2 Intelligence.

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